Son muchas las personas que recurren a las gafas, no necesitándolas, como un accesorio estético para parecer más inteligentes o respetables. Incluso, en el ámbito de la justicia, el abogado Harvey Slovis llegó a afirmar, basándose en su experiencia profesional, que las personas con gafas obtenían mejores veredictos al ser consideradas por el jurado popular como menos capaces de cometer un delito.

Estas creencias o estereotipos se han visto reafirmados por un reciente estudio llevado a cabo por la Universidad de Edimburgo, publicado en la revista científica Nature Communications.

El triunvirato gafas-inteligencia-genética

La doctora del Centro de Envejecimiento Cognitivo y Epidemiología Cognitiva de la Universidad de Edimburgo, Gail Davies ha liderado la investigación que concluye que las personas con un mayor cociente intelectual tienen un 30 % más de probabilidades de necesitar gafas.

Esto es así porque la información cognitiva y genética de las 300.000 personas de entre 16 y 102 años analizadas evidencia la superposición existente entre las habilidades del pensamiento, la capacidad de reacción y variables de salud como la vista, la hipertensión y la longevidad.

En otas palabras, se ha demostrado empíricamente que las personas con mala visión poseen una heredabilidad genética vinculada a una mayor capacidad cognitiva.

Asimismo, también se han constatado otras cuestiones curiosas como que las personas con miopía gozan, por genética, de una mejor salud cardiovascular y de una menor propensión a la depresión. Sin embargo, existe una correlación negativa entre la hipermetropía y la inteligencia.

Gafas e inteligencia, una relación muy estudiada

Que las gafas nos hacen parecer más inteligentes y profesionales es una asunción que algunas empresas están comenzando a aplicar entre sus empleados. La ciencia también ha dedicado tiempo y esfuerzo a averiguar su causalidad, siendo numerosos los estudios al respecto.

En los años 50 del pasado siglo se concluyó que de los niños estadounidenses estudiados, los miopes tenían un cociente intelectual superior al resto.

Más cercano al presente, la Universidad Médica de Mainz (Alemania) realizó un estudio atendiendo a factores como la edad, el género, el nivel de estudios o la genética. El resultado final fue que el 53 % de los universitarios eran miopes frente al 23,9 % de los que no tenían ningún estudio. Esta investigación fue publicada en la revista norteamericana Ophthalmology.

El estudio de la Universidad de Edimburgo es sin duda el más completo y detallado realizado hasta la fecha. Como hemos visto, sus conclusiones apuntan a que las personas miopes, lleven gafas o lentes de contacto, atesoran mayores habilidades de pensamiento como consecuencia de su herencia genética.

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