Una Alimentación saludable es la que aporta todos los nutrientes y la energía que necesitamos, y nos permite desarrollarnos, estar sanos y con vitalidad, y para ello la alimentación debe ser balanceada. Sin embargo, salirse de vez en cuando de la rutina, incluso en la alimentación, es parte del disfrute de la vida, siempre que no se abuse, pues alimentarnos bien no quiere decir que debamos privarnos de algo.

Salirse de la rutina

En la alimentación, suele suceder que nos sentimos culpables al hacer algo que no hacemos siempre. Por ejemplo si nos comemos un trozo grande de torta en una fiesta, luego podemos sentirnos culpables, pero tal vez si sacamos cuenta de las calorías ingeridas en el día ola actividad física que se hizo, no cometimos ninguna atrocidad. Los expertos afirman que es saludable tener conciencia sobre la calidad y la cantidad de lo que se come, pero no tiene sentido autoflagelarse por algo que ya pasó.

Por supuesto hay que saber calibrar los límites cuando se tiene una enfermedad de base como por ejemplo la diabetes, o si se está en un régimen para perder peso.

Ansiedad y culpa crónica o extrema

Comer por ansiedad es más frecuente de lo que pensamos, y para controlarla primero hay que identificar cual es la causa de esa ansiedad, y trabajarla, si es necesario con ayuda de un profesional. Algunos recomiendan, salir a caminar o buscar una actividad que ocupe la mente.

Por otro lado, mucha gente bien por moda o en su obsesión enfermiza por perder peso, se siente culpable cada vez que come, y hasta elimina de su dieta grupos de alimentos que son indispensables para obtener todos los nutrientes. De igual manera, criticar duramente todas las elecciones de alimentos, puede ser una señal de estar ante un trastorno de alimentación, en donde la persona puede creer que nada de lo que come es saludable, o siente un deseo irresistible de comer que lo lleva a un círculo vicioso o tiene un miedo exagerado a engordar.

En ese caso debe buscar ayuda profesional que lo ayude a desarrollar una relación más equilibrada entre la comida y las emociones, así como a formarse una visión más realista de los alimentos.

Comer es un placer y no debemos sentir remordimiento al hacerlo, para evitar cometer abusos se recomienda evitar ayunos prolongados haciendo meriendas y de esa manera podemos controlar nuestro apetito y lo que comemos.

No olvidar que debe ser una dieta balanceada con una proporción adecuada de cada grupo alimenticio y en cantidades moderadas, y sin abusar, para así, de vez en cuando darnos un gusto y disfrutarlo…sin remordimientos.

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