Mil y una vez hemos escuchado todo sobre el agua: que si es un líquido vital, que si es vida, que hay que cuidarla… Lo cierto es que este elemento en uno de los componentes más importantes no solo de en nuestro planeta – que, por cierto, en vez de llamarse Tierra debería llamarse agua, pues tres cuartas partes de él están cubiertas por esta-, sino también de nuestro cuerpo.

Muchas de las funciones básicas que realiza tu metabolismo involucran este líquido (la digestión, el acarreo de sustancias nutritivas, la sudoración – para regular la temperatura-, la respiración, etc.) es por eso que cuando no bebes suficiente, el organismo lo toma de los lugares “menos esenciales” para llevar a cabo sus procesos primordiales.

Por lo que la piel es quien sufre las consecuencias de inmediato, pues hay que considerar que no tenemos la capacidad de almacenar reservas de agua; es decir, la que bebemos es la que utilizamos.

¿Por qué hay que tomar tanta agua?

Ingerir como mínimo un litro y medio de agua natural diariamente te cuida por dentro y por fuera, ya que hidrata tu piel, evita el estreñimiento, limpia tus riñones y es súper diurética, o sea que ayuda a desechar todos los exceso, por eso es una de las medidas más sanas y eficaces para mantenerte en buen estado, y además, esbelta.

  • ¿Con gas o sin gas?

Como sabes, últimamente se ha puedo de moda el estilo de vida saludable, así que cada vez vemos a más y más chicas cargando su botella de agua por todos lados, sin embargo, beberla embotellada no es nuestra única opción, también existe el agua mineral con gas.

Hay muchos mitos con respecto a esta última: que si lo mineral engorda por el sodio, que si el gas que contiene produce celulitis, que si se retienen más los líquidos… Para empezar, tiene una proporción de sodio muy baja, algo así como 5 mg por cada 250 ml (aproximadamente un vaso); en cuanto al gas, podemos decirte que para nada es asimilado por el cuerpo, ya que solo se queda en el sistema digestivo y como este no lo necesita, se deshace de él de inmediato.

  • Diferencias entre el agua mineral y el agua natural purificada:

Básicamente, la primera proviene de una fuente natural, no tiene ningún tipo de proceso y está libre de contaminantes desde su nacimiento, mientras que la purificada necesita tratamientos especiales para garantizar que esté libre de cualquier microrganismo que pudiera dañar tu salud. Por ello, sea cual sea, el agua es agua: incolora, insípida e inodora.

Los mejores tips

  • Toma diariamente al menos dos litros de agua.
  • Cambia el refresco por agua mineral con hielo y unas gotas de limón.
  • Aumenta la dosis en lugares calurosos, durante el verano y sobre todo, si haces ejercicio.
  • Usa agua mineral con gas para refrescar tu cara (agita un poco la botella, tapando la boquilla con un dedo, y dirígela hacia tu rostro).
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