Dedicar un poco de tiempo a la oración podría ser no sólo una bendición para el espíritu, sino también para nuestra salud. Benson ha demostrado que no es la fe ciega en Dios lo que sane pero que sí existe un número creciente de estudios científicos internacionales que encuentran en la oración efectos beneficiosos inesperados en nuestra salud. El primero que ha dedicado casi 40 años de trabajo en el estudio de la relación entre la oración y la salud fue Herbert Benson, fundador del Benson-Henry Institute for Mind Body Medicine al Massachusetts General Hospital di Boston de Massachusetts en Boston. Con cerca de 180 trabajos académicos publicados y más de una docena de libros, el científico ha demostrado que la llamada "terapia de la oración" también puede ser una bendición para aquellos que no son propiamente religiosos o particularmente espirituales.

El último estudio de Benson sobre el tema se remonta a un artículo publicado hace poco más de un año en la revista PLoS ONE. En particular, Benson ha analizado los perfiles genéticos de 26 voluntarios. Ninguno de los cuales habían rezado o meditado nunca de forma regular antes de iniciar una rutina técnica de relajación de una duración de 10-20 minutos, que incluyera palabras/oraciones, ejercicios de respiración e intentos de excluir pensamientos dañinos.

Tras ocho semanas, los investigadores volvieron a analizar el perfil genético de los voluntarios. Pues bien, los resultados mostraron que las secuencias de genes importantes para la salud se habían vuelto más activas y de manera similar las secuencias de genes potencialmente dañinas se habían vuelto menos peligrosas.

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La "extensión" de las secuencias genéticas beneficiosas había producido mejoras en la eficiencia de las mitocondrias. También habían aumentado la producción de insulina que conduce a un mejor control de la glucosa en sangre; y habían reducido la producción de radicales libres, lo que retrasa el desgaste y los procesos de envejecimiento. Por otro lado el "debilitamiento" de las secuencias genéticas peligrosas redujo la promoción de las actividades de inflamación crónica, que puede conducir a la hipertensión, Enfermedades cardíacas, enfermedades inflamatoria del intestino y algunos tipos de cáncer. Estos cambios genéticos, como se descubrió tras los estudios, se produjeron después de unos pocos días de practicar unos minutos de relajación y oración al día. Ahora los científicos están tratando de averiguar si estas técnicas podrían aliviar síntomas de enfermedades como la hipertensión, la enfermedad inflamatoria intestinal y el mieloma múltiple.

Otro estudio reciente del Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos ha demostrado que las mujeres que rezan regularmente tienen un 50% menos de desarrollar demencia leve o Alzheimer.

Parece, en efecto, que la oración puede ser una costumbre que estimule la actividad intelectual, por lo tanto, puede proteger al cerebro de la demencia.

En Italia, un grupo de investigadores de la Universidad de Pavía, encontró que recitar el rosario disminuye el ritmo respiratorio con el fin de mejorar la actividad del corazón y obtener una mejor oxigenación de la sangre que resulta en la reducción de la presión arterial. El estudio, publicado en la respetada revista British Medical Journal, ha demostrado que la oración tiene efectos positivos sobre el corazón, literalmente.