Curiosa relación entre el olfato y la esperanza de vida. Existen varios estudios científicos al respecto y no dejan de sorprendernos. Estas investigaciones han demostrado que la esperanza media de vida y el olfato están vinculados.

La pérdida temprana de este sentido parece estar asociado con un mayor riesgo de muerte a corto plazo. Entre las diversas investigaciones, la última la han llevado a cabo desde el Laboratorio de Neurobiología Molecular del Instituto Salk de La Jolla (California), y ha salido publicado en la revista eLife.

En un estudio del año pasado, los científicos de la Universidad de Chicago probaron las habilidades olfativas de 3.000 adultos de entre 57 y 85 años y tras los resultados observaron que las personas que no eran capaces de reconocer los olores tenían un mayor riesgo de mortalidad en un periodo de cinco años.

Había varias hipótesis al respecto. Según los autores esto podría explicarse por la exposición a altos niveles de contaminación del aire en el curso de la vida y que había interferido con su sentido del olfato, o bien podría ser una señal de la falta de recambio celular que se produciría en la nariz, así como en el resto del cuerpo.

En el análisis actual se quería dejar las hipótesis a un lado para saber la causa real de la relación entre la faltas de olfato y la menor esperanza de vida. Para ello emplearon gusanos como los nematodos de la especie Caenorhabditis elegans a los que expusieron a benzaldehído, una sustancia con una fragancia similar a la almendra.

Los científicos han descubierto que las células que responden a los estímulos ambientales se dividen en dos categorías: las neuronas primarias reaccionan a la sustancia en cuestión, y las secundarias a las señales enviadas desde las neuronas primarias.

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En los gusanos jóvenes este circuito neuronal funciona bien, pero cuando se hacen mayores, las secundarias se hacen menos activas en la respuesta a las señales de las neuronas primarias y por eso no se distinguen tanto los olores.

Después de observar este fenómeno, los investigadores fueron capaces de mostrar una correlación entre la falta de capacidad de percibir olores, la actividad de las neuronas y la vida útil del gusano. En los gusanos de más edad, los que habían demostrado una mejor capacidad de oler, vivían alrededor del 16% más que los que habían tenido problemas para encontrar el benzaldehído por no oler bien. Los resultados confirman la estrecha relación entre el olor y la esperanza de vida media.

Ahora los estudios deberán centrarse en encontrar una manera de manipular el sistema nervioso y controlar la interacción entre las neuronas primarias y secundarias para rejuvenecer las funciones cerebrales que se pierden con la edad. #Investigación científica #Calidad de vida #Vejez