Aumenta el uso de pruebas de intolerancias alimentarias y cada vez más las que se pueden hacer en casa sin necesidad de ir al médico. Hay que decir que estos análisis son un negocio que les cuesta a los ciudadanos 300 millones de euros al año. Recientemente se ha publicado un artículo en la revista Clinical Alergia Molecular en el que se han presentado las primeras directrices para la interpretación de las pruebas de diagnóstico, y entre ellas se prohibe la realización de 6 pruebas en concreto. 

Es una buena guía para que los ciudadanos que tengan sospechas de posibles alergias o intolerancias alimentarias puedan saber las que no sirven de nada y no hace falta que se hagan.

A parte, también sirve a los propios profesionales de la salud para guiar a los pacientes de riesgo de alergias alimentarias.

La mayoría de alergias son a causa de la lactosa, el níquel u otras sustancias en los alimentos. Pero hay un alto porcentaje de personas que tiene "falsas alergias" o "alergias imaginarias" que creen tener síntomas propios de una alergia pero que en realidad no es así. De hecho, cada año se hacen 4 millones de exámenes de alergias alimentarias que son falsos positivos, es decir, que en realidad no son alergias. Para que os hagáis una idea, 9 de cada 10 personas que se hace una prueba de alergia a alimentos no lo son. Esto supone un gran gasto que podría evitarse.

¿Cuáles son las pruebas consideradas inútiles?

1. La prueba de cabello (control de las sustancias químicas para determinar el estado de salud)

2. La prueba en las células sanguíneas (evalúa cambios en las células en contacto con las diversas sustancias);

3. La prueba de resistencia (observa variaciones en la fuerza del paciente al tocar alimentos potencialmente alérgicos para el paciente) 

4. La prueba de Vega (el paciente tiene en su mano un electrodo negativo unido a un circuito cubierto por alimentos y al tocar al paciente con el electrodo positivo indicaría la tensión de intolerancia a alimentos específicos.)

5. Biorresonancia (evaluación mediante un ordenador del campo magnético de la persona y de los cambios inducidos por un alimento que en principio debe generarle intolerancia o alergia)

6. Prueba del pulso o del reflejo cardíaco auricular ( evalúa los cambios en la frecuencia del pulso en contacto con alimentos que generan intolerancia o alergia).

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Estas son las pruebas que no hace falta que nadie se haga porque no sirven y a parte, el grupo Siiac de Alergología, Asma e Inmunología también ha diseñado un manual para saber cómo reconocer una hipersensibilidad real y no caer en las trampas de pruebas innecesarias y que tanto dinero hacen perder a la sociedad. Además sirve de orientación para el ramo de la hostelería. 

"Los síntomas habituales de las intolerancias son una urticaria aguda, síntomas gastrointestinales y anafilaxis pero hoy en día está de moda hacerse un auto-diagnóstico de intolerancia a alimentos y con señales como fatiga inexplicable, problemas digestivos, dolor de cabeza, dolor de las articulaciones u otros trastornos inespecíficos y no fácilmente clasificables la gente ya elige un alimento al azar y le hecha la culpa de su problema. Eso está causando muchos daños", dice el presidente de Siiac Walter Canonica.

Se debe acudir al médico para detectar posibles intolerancias y reacciones alérgicas a alimentos y no hacerse uno a sí mismo un diagnóstico sin la ayuda de profesionales.