Para alguien es una filosofía de vida, para otros una simple moda hippie. Sin embargo, la elección de una dieta vegetariana, o aún más extrema, vegana, no es ciertamente fácil. Renunciar a la carne o cualquier alimento ligado a los animales es una elección extrema, difícil, que va también contra sus propios hábitos orgánicos y contra las convenciones sociales.

Se vuelven veganos por razones religiosas o simplemente éticas, criticando al hombre omnívoro y creyendo que la carne es nociva para el cuerpo y difícil de digerir, así como desencadenante de comportamientos negativos en el hombre, estimulando en él el instinto de violencia.

Consideramos, por ejemplo, la simple caza, hasta la guerra. Una elección difícil, tan difícil que según una investigación llevada a cabo por el Human Research Council, 8 de cada 10 vegetarianos y veganos renunciarían casi inmediatamente o después de un breve periodo de tiempo. Veamos por qué.

Los números del abandono

La investigación se realizó en 11 mil estadounidenses que habían elegido este estilo de vida: ocho de cada diez de ellos lo habrían abandonado definitivamente, la mitad de los cuales en el espacio de un año, mientras que un tercero, incluso dentro de los tres meses. La investigación también ha demostrado que la edad promedia en la que se toma la decisión de convertirse en vegetarianos y veganos es de 34 años. Cuando se vuelven más conscientes y maduros sobre ciertas cosas, pero al parecer no lo suficiente.

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Por qué se vuelve atrás

Dos tercios de los vegetarianos o veganos arrepentidos admiten que no han respondido bien físicamente al repentino cambio de alimentación. Otros hablan de repercusiones psicológicas. Pero hay también otro dato interesante: casi seis de cada diez de ellos admiten que en el futuro intentarán de nuevo este tipo de alimentación.

Diferencia entre vegetariano y vegano

En este punto es justo hacer también una diferencia entre los vegetarianos y veganos. Estos últimos, además de no comer carne y pescado, no comen cualquier cosa que sea de origen animal, como la miel, la leche y los huevos, o sus propios derivados: quesos, tortas. Una diferencia sustancial y muy importante para los dos tipos de dietas, a la hora de seguirlas o de dejarlas, en relación con su salud.