La noticia de que el Jefe de Estado Mayor de la Defensa, JEMAD, Miguel Ángel Villarrolla Villalta, se había vacunado contra el Coronavirus saltó a los medios durante la mañana del viernes 22, para sorpresa de la opinión pública y especialmente de la Ministra de Defensa, que visiblemente molesta, tuvo que responder como pudo a las preguntas de los periodistas, reconociendo que se había enterado del asunto por la prensa esa misma mañana.

Que estas preguntas se realizaran en un acto de agradecimiento a las unidades del ET que habían participado en las labores de auxilio por la tormenta Filomena hizo el momento especialmente perturbador para la ministra, pues este acto de reconocimiento pasaba a segundo plano y solo aparecía el escándalo de que otro cargo público, en este caso el jefe de los ejércitos, había recibido la vacuna antes de que le tocara.

Aunque se le pidió un informe oficial a presentar el lunes 25, el General del Aire Villarrolla no ha podido resistir la presión que ha venido incluso de dentro de las FAS, algunos sectores militares la han calificado de "vergonzosa" y presentó su renuncia la tarde del sábado 23. Son estas críticas por parte de sus propios compañeros las más influyentes en la dimisión del JEMAD.

Programa de vacunaciones en las FAS

Cuando España recibió las vacunas de Pfizer contra el coronavirus, una partida específica fue dedicada a las FAS como medida de vacunación propia al ser el militar un colectivo directamente implicado en la lucha contra la pandemia, imitando el protocolo civil de vacunación, el protocolo militar implicaba las prioridades en esta primera fase en tres parámetros consecutivos.

  • Vacunación de efectivos que partían a misiones internacionales.

  • Inmunización de personal sanitario militar con preferencia de aquellos en contacto con victimas de COVID-19.

  • Vacunación de la cúpula militar de forma escalonada por razón de edad con la idea de mantener la dirección operativa de las misiones de las FAS, incluidas las operaciones contra el COVID-19.

El JEMAD y otros mandos del Estado Mayor de la Defensa, recibieron la vacunación acogiéndose al tercer parámetro de este protocolo, que de haberse realizado normalmente, hubiera carecido de reproche, pues era como estaba estipulado, de no ser por un detalle significativo.

Quedaban más de un centenar de sanitarios militares por vacunar.

Por ello, simplemente y en comparación de una serie de alcaldes, consejeros autonómicos y una veintena larga de cargos públicos, que también se aprovecharon de su cargo para ser vacunados antes de su turno, se saltó el orden legal de vacunación previsto.

Aluvión de críticas públicas

Como a otros cargos públicos que de forma directa o indirecta se han valido de su posición para inocularse la vacuna antes de su turno, las críticas han llovido sobre el JEMAD tanto desde el campo periodístico, político, como especialmente el militar.

Numerosos compañeros le han criticado en las redes sociales o se han dirigido a él directamente a pedirle explicaciones, y lo más significativo es que la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) y la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) han definido la actitud del JEMAD como "Vergonzosa" y pidieron su cese inmediato.

Son estas las críticas de sus propios compañeros de armas las que más afectaron al General Villarrolla y por las que durante la tarde presentó su dimisión en una comunicación pública "con el objetivo de preservar la imagen de las Fuerzas Armadas".

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