Melania Trump, primera dama de los Estados Unidos visitó sin previo aviso uno de los campos en Texas donde han sido enviados los niños migrantes que mantienen separados de sus familiares.

Ha sido un viaje que estaba pactado para brindar apoyo y conocer a los niños que permanecen en los albergues y que no tienen contacto con sus padres, en lo que se considera una violación de los derechos humanos por parte del gobierno de los Estados Unidos.

Las protestas no se hicieron esperar y la presión sobre el presidente Trump fue mucha, hasta el punto que el hombre de hierro de los Estados Unidos ha firmado un decreto en el que se cambia la política que señala claramente que los niños no pueden ingresar a la cárcel con personas mayores que son procesadas por ingresar de manera ilegal a la zona fronteriza estadunidense.

La primera dama se enfoca en el bienestar de los niños

Melania Trump se ha manifestado en contra de la medida de enjaular a los niños de los migrantes, manifestando que ante todo hay que gobernar con el corazón sin dejar de lado la ley. La primera dama quería ver por cuenta propia las condiciones en las que se encuentran los niños y darles el apoyo que tanto necesitan en este momento.

La medida ha cambiado de rumbo desde el momento que el presidente Donald Trump firmó la resolución que le pone fin a la práctica que desde el mes de mayo ha separado de sus padres a unos 2500 niños.

Melania Trump tiene el respaldo total del presidente

La señora Trump hizo el viaje a Texas acompañada por varios integrantes del gabinete, entre ellos el Secretario de Salud, Alex Azar y han recorrido una de las instalaciones y pretenden visitar una segunda edificación para seguir haciendo una inspección que asegure que los niños tienen las condiciones mínimas para vivir y agilizar la reunión con sus padres.

El portavoz de la primera dama ha indicado que la señora Trump “odia” ver a los niños aislados de sus padres e indica que cuenta con el respaldo del presidente en la misión que ha emprendido. Melania Trump busca una mejor vida para las familias de ilegales antes de que estos sean juzgados y los destinos de los mismos sea definidos por los jueces estadounidenses.

Donald Trump reconoce la presión de parte de sus familiares

Donald Trump ha reconocido que tanto la primera dama como su hijo de 12 años, Barron Trump, le han insistido en hacer un cambio en las medidas para ayudar a unir a las familias e incluso el mandatario indicó en el momento que firmó la orden “Mi esposa se siente muy mal al respecto”.

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