La Prensa informa de la crisis catalana, aunque una buena parte de ella, más que informar, lo hace según su ideología política, y ha ido creando una bola de nieve que nos ha hecho fijarnos más en lo que diga la Prensa extranjera, más neutral, pero sus corresponsales se han quejado de que reciben presiones e incluso insultos, tanto de unionistas como de independentistas.

Este cronista sigue a algunos corresponsales franceses en España, unos trabajando en Madrid y otros en Barcelona. Y se quejan en sus cuentas de Twitter que reciben muchos ataques, o ruegos obsesivos de que cuenten esto o aquello en sus crónicas.

O les han acusado de pro-independentistas o de lo contrario.

Sandrine Morel, corresponsal en Madrid de Le Monde, calificó de “patético” que gente en Twitter dijera que su periódico tiene accionariado de Prisa, la editora de El País, que algunos recuerdan por el duro Editorial del diario francés contra el independentismo catalán. “Si fuera así, no habríamos informado de los Papeles de Panamá de Juan Luis Cebrián”, dijo. Muchos sacan datos de que un 15 % tiene Prisa de Le Monde, pese a todo.

A ella la hemos visto varias veces invitada a El Intermedio (La Sexta), y la ha hecho en parte conocida para el público de nuestro país, pese a que seguro que no comparte para nada las puyas sarcástica del Gran Wyoming contra las películas francesas, que el popular locutor califica de insoportables (“Creía que ser francés consistía en hacer películas-coñazo de tres horas”, dijo una vez).

Mathieu De Taillac, corresponsal de Le Figaro, ha llegado al límite de su paciencia y ha dicho desde uno de sus dos Twitters, uno en francés y el otro en español, que “A mí no me pagan por enfurecerme”. Por ello, ha llegado a decir que ya no cuelga tantos artículos propios y ajenos de su Twitter. A un tuitero le ha contestado: “Usted es libre de hacer lo que usted quiera.

Soy libre de responderle, de ignorarle o de bloquearle. Como todos los usuarios de Twitter”. Llegó a suplicar que soberanistas y unionistas escriban al Twitter de la Moncloa o de la Generalitat, y que lo dejen tranquilo.

Henry De Laguérie, que trabaja en Barcelona para varios medios franceses, y que habla catalán de manera notable, conociendo el tema de manera más cercana que sus colegas, tampoco parece llevarlo bien, aunque se le ha visto más relajado cuando le han entrevistado en TV3 y Catalunya Ràdio, como pudo comprobar este cronista cuando en la primera opinaba sobre las elecciones presidenciales francesas que ganó Emmanuel Macron, y en la segunda acudiendo a un programa nocturno para adultos, hablando con naturalidad de la famosa tendencia de los Presidentes de su país a las aventuras sexuales.

Henry, quizá como ellos, recibe presiones, y deja bien claro que al informar trata de mostrar los dos bandos. Por ello ha habido momentos, y esto desde hace meses, que de vez en cuando deja de hablar en Twitter para descansar un poco y por que se desplaza a otros sitios para hacer reportajes. El aparecer en una emisión de la TV quebequesa tratando de informar de Cataluña mientras su hija pequeña lloraba sin cesar, le dio un toque humano a su trabajo.

El recibir presiones por lo que ellos o sus medios cuentan, será por que, al saber qué cuenta la Prensa española y catalana, unionista o soberanista, ha despertado el interés por la Prensa de otros países. Y como la Prensa francesa tiene fama de jacobina, es decir, favorable a la unidad del Estado español, si dice ciertas cosas, despierta reacciones.

Aunque quien ha sufrido presiones habrá sido el prestigioso diario británico The Times, con su entrevista a Méndez De Vigo, el Ministro, donde éste dio a entender que España usaría su fuerza en Cataluña. El Ministro dice que nunca dijo eso, pero podemos pensar que o bien el inglés del Ministro es malo, o el español del periodista, o que como no saben cómo capear el temporal inesperado, acusan a The Times de mentir.

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