Pongas lo que pongas en la tele, vayas donde vayas y leas donde leas el tema es Cataluña. Unos hablan de adoctrinamiento, otros de palizas, otros de medidas desproporcionadas. Te cuentan cosas de uno y otro bando, haciéndote elegir, haciéndote posicionarte. Te intentan pintar a unos de buenos y a otros de malos, pero en realidad, ¿hay alguno bueno?

Descartado el diálogo desde el primer momento, recurrieron, unos a saltarse la ley, otros a reprimirles a porrazos. Unos amenazan con hacer una declaración unilateral de independencia, otros con intervenir en su autonomía. Pero ¿hasta dónde seguirán con eso?

Todo apunta a que se recurrirá al artículo 155, pero ¿qué significa esto?

La situación ahora está pendiente de la implementación del ya famoso artículo 155. Este artículo consiste en que, si una Comunidad Autónoma no cumple las leyes o "actúa contra el interés general de España", El Gobierno podrá "adoptar las medidas necesarias para obligar a su cumplimiento". Para su aplicación, es necesaria una mayoría absoluta en el senado. No hay especificación alguna al respecto, por lo que da al Gobierno mucho margen de actuación.

Esto significa que El Gobierno podría desde tomar decisiones económicas hasta la disolución del Parlamento de Cataluña. Sin embargo, no podrá cambiar el Estatuto. Tampoco hay límite temporal, por lo que, de aplicarse el 155, se mantendría en vigor hasta que El Gobierno considere que todo ha vuelto a la normalidad.

Por otro lado, ¿es ésta la solución? Las reacciones del Gobierno, justificadas o no, no hacen más que alimentar el sentimiento independentista. Impedir algo por la fuerza no va a solucionar nada. El objetivo del Gobierno no debería ser impedir la independencia sino hacer que todos los catalanes se sientan a gusto en España.

Por tanto, aplicar el 155 va a impedir la independencia si, pero no por mucho tiempo. Cuando todo "vuelva a la normalidad", Cataluña no habrá olvidado todo esto, y se sentirá más oprimida que nunca. ¿Acaso reprimir por la fuerza va a hacer que se sientan mejor en España? Todo lo contrario, El Gobierno se está haciendo un flaco favor amenazando con aplicarlo, pero llegar a aplicarlo será lo que haga que el resto de catalanes no independentistas cambien de opinión, y que los ya independentistas se reafirmen en su postura.

Por otro lado, ¿Puigdemont no sabía que íbamos a llegar a este punto? Como presidente de la Generalidad de Cataluña, seguro que era consciente de las consecuencias de sus actos. Seguro que sabía que no les iban a dejar votar así como así, que la policía iba a intervenir exactamente como intervino, y que, llegados al extremo, se recurriría al artículo 155. Seguro que lo sabía pero, ¿puede haber sido una estrategia?

Al fin y al cabo, todo esto solo va a alimentar el sentimiento independentista, es pan para hoy y hambre para mañana.

El Gobierno está jugando con fuego, y se va a quemar.

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