El resultado de la primera vuelta en las elecciones francesas, deja en evidencia que el pueblo francés no está dispuesto a venderse a cualquier ‘’salvapatrias’’ del tres al cuarto. Ante una situación tan extrema como la que está viviendo el país galo, muchos pensaron que la victoria del Frente Nacional, podía ser inminente; nada más lejos de la realidad.

Es cierto que el Frente Nacional ha obtenido los mejores resultados de su historia en las elecciones presidenciales (22%), pero su resultado, si tenemos presente la coyuntura social y económica que atraviesa Francia, está muy lejos del 27,73% que obtuvo hace dos años en las elecciones regionales, en las cuales fue la primera fuerza.

Le Pen sabe que jamás presidirá la República francesa a pesar de que, en los últimos 3 años, 239 personas han sido vilmente asesinadas por los yihadistas, a pesar de que el descontento en la sociedad francesa y el desprecio a la clase política, es mayor que nunca. Ni con todo eso a favor, el Frente Nacional ha sido capaz de pasar a la segunda vuelta como primera fuerza.

Los franceses han decidido apostar por Emmanuel Macron. A diferencia de Le Pen, Macron representa un proyecto viable para solucionar los problemas de Francia. Mientras Le Pen lleva en su programa propuestas tan disparatadas como sacar a Francia de los acuerdos comerciales existentes entre la UE y terceros países (como el que existe entre la UE y Canadá), crear una tasa del 3% para los productos importados, abandonar el espacio Schengen, limitar la inmigración legal a 10.000 personas al año, reducir a los 60 años la edad de jubilación, instaurar una renta de inserción de hasta 1.500€ al mes, nacionalizar empresas, etc.

Macron apuesta por rebajar las cotizaciones sociales a cargo de los asalariados, reducir las cotizaciones empresariales, reducir el gasto público, el Impuesto de Sociedades, suprimir 120.000 puestos de funcionarios, una legislación laboral más flexible, eliminar trabas burocráticas, etc.

En definitiva, Le Pen promete autarquía, Macron herramientas para generar riqueza y competir en un mundo cada vez más globalizado.

Así que, ya tenemos nuevo presidente en Francia ya que, en este caso, sí tenemos datos objetivos que reflejan la tendencia del voto (cosa que no existía ni con Trump ni con el Brexit). Además, tanto Fillon como Hamon, han anunciado que apoyarán al candidato centrista, mientras que a Le Pen puede que le lleguen los votos de Dupont-Aignan y poco más.

¿Y Mélenchon? Pues no se ha pronunciado, me imagino que estará con cuatro trasnochados marxistas preparando la futura adhesión de Francia al ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América), fundada por Fidel Castro y Hugo Chávez, tal y como recogía su programa electoral.

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