En la actualidad muchos son los exiliados, desplazados o los que han tenido que dejar su zona de confort por diferentes motivos. Independientemente de cual sea la causa de las personas que han dejado sus comodidades; lo que se sabe es que no es fácil comenzar una nueva vida lejos de donde se nació.

En primer lugar es dejar tu niñez, los recuerdos, lo que te rodea y en la mayoría de los casos los bienes. Meter en maletas años de vida con documentos envueltos entre telas para que la humedad y los nuevos destinos no los dañen.

¡Maletas cargadas de sueños, metas y un montón de preguntas, sin respuestas!

Cuando ya se ha tomado la decisión, es necesario pensar en el lugar que posiblemente te va a cobijar; tener en cuenta los pro y los contras, si te gusta el clima, la cultura y quizás si tienes el suficiente dinero como para pagar arriendo y todo lo que implica comenzar de cero, aunque muchas personas en sus redes sociales ya no utilizan el comenzar de cero como algo negativo; sino como una virtud, ya se dice: Comenzar con experiencias.

Son miles los nuevos aventureros que utilizan grupos de Facebook para orientarse en los destinos y saber un poco más de esos lugares. Aunque en esas redes sociales son más los comentarios negativos, que los que alientan a emigrar.

El complejo reto de la emigración

Día tras día se ven comentarios como: ¿Cuánto dinero debo llevar? ¿Se consigue empleo? ¿Cuánto cuesta el arriendo? Entre otros comentarios, aunque entre sus respuestas comienza un desenlace nada favorable y muchas veces terminan con peleas sociales, porque no quieren ayudar o que no quieren que otros emigren; no se sabe cuál es el trasfondo de todo.

Se llega al lugar que se imaginaba o muchas veces es solo un puente para conseguir más dinero y de esa manera saltar el gran charco. Muchas veces al llegar al sitio deja a más de uno con la boca abierta o simplemente con una frustración inexplicable, a cada persona le va diferente. La nueva vida se resume en buscar empleo y no morir en el intento, meterse en cuanto grupo de Whatsapp existe y comenzar a repartir los currículos; muchas veces adaptados a experiencias nunca tenidas.

Se tiene el primer empleo, las llamadas a familiares y las mentiras que se esconden detrás de una pantalla: todo está bien y una sonrisa dibujada. Muchos disfrazan sus días con una foto fingida montada en Instagram; otros tienen la dicha de comenzar con buen pie.

Pasan los días y ya no se duerme en el piso o en el colchón que regaló aquel vecino lleno de amabilidad. Ya comienzan los nuevos dialectos, paisajes que pocas veces el ajetreo deja observar.

Huellas imborrables

Las nuevas amistades y sus preguntas de cómo era la vida antes de emigrar. Con todo lo nuevo, el corazón sigue roto para los que tienen sentimientos encontrados, días de nostalgia y vacíos en el corazón.

Con la maleta escondida en el closet, el frío y otros con calor, muchos son los Emigrantes que se encuentran en el exilio y tratan de no morir en el intento, otros literalmente han desaparecido sin despedirse de sus seres queridos y dejando huellas imborrables en aquellos familiares que un día los despidieron.

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