Durante esta campaña previa a las elecciones generales en España los partidos despliegan sus propuestas y medidas estrella. Especialmente ‘sonados’ son los ‘viernes sociales’ del actual gobierno del PSOE y la aprobación de seis decretos, entre los cuales se encuentra la ampliación del permiso de paternidad a las ocho semanas.

Como si de la carta de los reyes magos se tratase los políticos parecen contagiarse de sus buenos propósitos, con la promesa de fortalecer el Estado del bienestar y arreglar todos los problemas que antes por extrañas razones no pudieron abordar.

Entre el popurrí de medidas efectistas de distinto signo político: ingreso mínimo vital, renta básica de 600 euros, jornada laboral de 34 horas, creación de empresas en 24 horas, ley de la eutanasia…

Por momentos se viven un déjà vu al comprobar cómo algunas de esas propuestas que repiten en programa otrora los líderes políticos se jactaban de implementar nada más llegar al gobierno. Que se lo digan a Policía y Guardia Civil cuya promesa de equiparación salarial se la llevó el viento.

Frente al electoralismo hace tiempo que la clase media dejó de ser tan ingenua. Bien saben que nunca le regalaron nada y todo pagó (subida de recibos de suministros, de combustible, IBI etc.).

La clase media pide ayuda

Si tuviera que representarse una escena, la clase media estaría en tierra de nadie cercada por ambos flancos y con una bandera blanca pidiendo tregua.

Según recoge Oxfam Intermón, el 15 % de la clase media se hundió durante la última crisis económica y aun no se ha recuperado. Este deterioro continuado hace que la clase media española tenga ahora 10 puntos menos de renta de la que disponía en el año 2000.

De acuerdo a un estudio de la Fundación Alternativas, el estrato medio representa menos del 60 % del total de la población española frente al 70 % de los países escandinavos.

Ante esta situación, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha publicado un informe “Bajo Presión: la clase media exprimida” que advierte del negativo impacto socioeconómico.

La clase media puede convertirse en baja

En caso de seguir las actuales medidas las personas pertenecientes a este estrato corren un grave riesgo de descender de grupo. Asimismo, destaca la coyuntura de nuestro país con una clase media más envejecida en comparación con otros grupos de la población.

Paradójicamente de seguir la tendencia de polarización de nuestra sociedad pertenecer a la clase media menguante puede acabar siendo un privilegio.

Quizá este sea el camino más fácil para volver a la lucha de clases, polarizar todavía más a la opinión pública. Mientras tanto los políticos seguirán pidiendo su voto.