Después de una década de actividad frenética dentro del panorama indie, lejos quedan aquellos tiempos en los que Crystal Fighters revolucionaron el género alternativo con su nunca antes vista conjunción entre música electrónica, percusión, y folklore vasco. La banda (ahora más acomodada en sonidos pop y adaptada a las emisoras mainstream), vuelve después de tres años en silencio para presentarnos Gaia & Friends, el disco que los aproxima al atrevimiento que algún día tuvieron.

Bases trap y tímido retorno a la psicodelia

El álbum lo abre Runnin', un tema que no incomoda pero que si conoces la trayectoria de Crystal Fighters, desde luego sorprende.

Lo protagoniza una base trap que se entrelaza con sonidos acústicos y con la voz de Sebastian Pringle, quien por primera pero no por última vez en este trabajo, se atreve con el hip hop por momentos.

Esta tónica se repetirá de un modo todavía más interesante en Costa Rica, una colaboración con NAHLI que inmediatamente se convierte en lo más arriesgado que el trío ha lanzado últimamente. Hipnótica, confusa, y casi arrítmica. Vuelta a su estilo más puro.

Bomba Estéreo, Soledad Vélez, o Feed Me entre las colaboraciones

El título del disco no está escogido al azar: Gaia & Friends representa la espiritualidad que Sebastian, Gilbert, y Graham siempre han querido transmitir con su música, y en esta ocasión, se han rodeado de amigos artistas para continuar haciéndolo.

De las catorce pistas, siete incluyen colaboraciones. Quizá la de la chilena Soledad Vélez, titulada All of It, sea la más inesperada y al mismo tiempo, la más diferente y fresca. Respira un aire tropical y relajado que no deja de ocultar matices complejos.

Allison Sleator, Bomba Estéreo, o Feed Me (junto con quien ya trabajaron en el súper éxito Love Is All I Got), también se cuelan entre los participantes.

Éste último figura en All My Love, un single que tristemente, no es representativo del resto del álbum. Excesivamente fácil y con un juego de sintetizadores que resulta hasta anticuado, deja atrás durante tres minutos y medio esa ambición tan necesaria.

Pequeñas joyas en forma de instrumentales

A lo largo del trabajo, aparecen breves respiros en forma de transición entre momentos más densos.

El primero de ellos, Remolino Icarito, es simplemente elegante. Poco más de treinta segundos de cadencia chill, con una esencia onírica de la que no querrías despertar.

Otra acertada perla la encontramos no muy lejos, en un quinto tema llamado Txalamandra, del que también son autores Ugarte Anaiak. De inspiración claramente tribal, y con protagonismo absoluto de la percusión tradicional vasca, Txalamandra es extrañamente cautivadora. Crystal Fighters volverán a España este mes, con actuaciones en A Coruña, Zaragoza, Barcelona, y Madrid. Todavía quedan entradas disponibles en ticketea.com.