Desde que en octubre de 2010 Instagram viera la luz, esta red social no ha parado de crecer. A día de hoy la cifra de usuarios activos asciende a 800 millones y se encuentra en un crecimiento constante. De entre todas estas cuentas hay sin duda unas más fructíferas que otras, las de los denominados instagramers. Esta nueva forma de vida no consiste nada más que en crear contenido atractivo y diferente, para atraer al mayor número de seguidores posibles. En la mayoría de ocasiones (por no decir en todas) es la vida de uno mismo la que se vende y expone.

Vidas perfectas repletas de viajes, fiestas y eventos que pueden mantenernos frente a la pantalla largo rato deslizando con el dedo para ver el siguiente story.

El retorno de lo convencional

Sin embargo, estas vidas de ensueño parecen estar en declive. Hay que recalcar que todo ello depende de la situación y del momento por el que cada uno de los seguidores de este nuevo tipo de celebrity esté pasando.

Y es que parece que todo el mundo se ha puesto de acuerdo para casarse a la vez. Desde Dulceida y Alba, pasando por Alice Campello y Morata, Laura Escanes y Risto, Chiara Ferragni y Fedez, Rocío Osorno, María Pombo... el contenido viral de Instagram es el de proposiciones de matrimonio y enlaces, ya sea desde la óptica de los protagonistas o de los invitados.

Pero no son únicamente las bodas el común denominador de esta red social.

Para cerrar el combo, ya sea con o sin enlace de por medio, no podían faltar los embarazos y los bebés. Donde antes había fotos y vídeos de destinos recónditos y exóticos, y ropa y zapatos sin fin, ahora Ana Moya, Rocío Osorno, Chiara Ferragni, Alice Campello o Grace Villarreal solo muestran barrigas de embarazadas, looks premamá y pequeños deslizándose por toboganes.

Si antes se seguían estas cuentas porque se diferenciaban del resto gracias a contenido original y fresco cada día, ahora el entrar en ellas no produce más que desidia y aburrimiento.

Aunque el número se mantenga, el perfil de los seguidores cambia. Se está descuidando a un margen muy amplio de ellos, centrando todo el material publicado en asuntos que solo son del gusto de una minoría de seguidores. O amplían la variedad de temas tratados o la popularidad de estos instagramers no tardará en comenzar a decrecer sin vistas a remontar de nuevo. Tirando del refranero español, todo este tipo de personalidades deberían plantearse aquello de "renovarse o morir".

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