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El Reino empieza a engancharte con la escena inicial: una mariscada de un grupo de políticos perfectamente reconocibles por cualquier españolito de a pie, y ya no te suelta hasta la escena final, donde el protagonista, interpretado de manera fantástica por Antonio de la Torre, acude a un plató de televisión a contar sus miserias.

En las dos horas de trayecto se narra la caída de Manuel López-Vidal, un vicesecretario autonómico que iba para figura de la política nacional y termina acorralado en una atmósfera asfixiante, llena de intriga, mentiras y chapuzas ‘made in Spain’, que a nadie sorprende después de las noticias surgidas hace años y que siguen aconteciendo.

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A ritmo de música anfetamínica y filtraciones a la prensa

La música techno impregna toda la película y contribuye a mantener un ritmo endiablado, como si los personajes estuvieran hasta arriba de anfetas en una discoteca, vigilándose unos a otros y sonriendo como idiotas sin saber muy bien quién será el próximo en caer. Una filtración pone al descubierto una trama corrupta del partido que está en el poder de una Comunidad Autónoma que no se desvela, pero se intuye. A partir de aquí comienza la huida adelante de Manuel por salir indemne y nadie le detendrá.

El espectador puede sentir asco en muchas escenas donde se muestra cómo funcionan las corruptelas de los partidos políticos. Pero también hay escenas donde aflora la caspa hispánica y que aquí parecen sacadas de una película de Torrente, con momentos realmente hilarantes como esa irrupción por la fuerza en medio de una fiesta de jovencitos, o esa otra donde un corrupto descubre que tiene micrófonos en su despacho y reacciona como un monologuista de “El club de la comedia.

Crescendo imparable hasta el final

La segunda parte de la película sin duda es la mejor.

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Manuel decide contradecir las órdenes de sus superiores y tirar de la manta. Lo único es que lo hace como los manteros que ven un coche de policía: a lo bruto y sin pensar en las consecuencias. Envía a su familia fuera de España y con la ayuda de su abogado se enfrenta a pecho descubierto a sus compañeros, a su propio partido y a quien se ponga por delante.

Lo que le mueve es su orgullo, ni siquiera piensa que lo que ha hecho durante los últimos quince años no ha sido demasiado ético. Como él dice, solo forma parte de una maquinaria que lleva engrasada muchas décadas.

En su caída libre desde el avión, Manuel quiere arrastrar a todo el que desea verlo caer y para ello es capaz de cualquier cosa, hasta vender su historia a la televisión, con la actriz Bárbara Lennie en su papel de Ana Pastor. ¿Conseguirá su propósito?

El Reino es una película valiente, que plantea una reflexión sobre la sociedad que actual, llena de suciedad y de pelusas bajo la alfombra que no siempre se limpian.

Lo mejor de la peli:

  • El ritmo narrativo y la música que te mantienen anclado en la butaca
  • Guiños cómicos y elenco de actores insuperables

Lo peor de la peli:

  • Por poner algún pero… El clímax es demasiado verborreico, nada impactante y plantea una pregunta que todos nos hacemos y no queremos contestar.