La semana pasada se apagaron las luces y se cerró el telón de la semana de la moda de Milán. Pero sin tiempo para echar de menos las pasarelas italianas arrancó la Paris Fashion Week. Como no podía ser de otra forma, bajo un gris y amenazante cielo, desfilaron por las calles de la capital gala las tendencias más in de esta temporada.

Microgafas

Aunque el sol se haya dejado ver poco por París, las gafas de sol en su versión más mini han sido una de las grandes protagonistas de los looks de las asistentes a los desfiles de lo mejores diseñadores del momento. Todas las formas y colores son admisibles. En cuanto a las gafas de sol ahora mismo solo existe una norma, cuanto más pequeñas mejor.

Layering

El ir bien vestida en invierno y pasar frío han dejado de ser sinónimos desde que está tendencia entró de lleno en el estilismo de cualquier friolera que se precie. El layering no consiste en otra cosa nada más que en superponer una capa sobre otra de abrigo. Gabardina sobre chaqueta, abrigo sobre abrigo, pluma sobre cazadora denim, abrigo teddy sobre otro acolchado... Cualquier combinación imaginable es posible en la lucha contra el frío en París.

El comeback de las gabardinas

Las gabardinas han vuelto haciendo mucho ruido, por lo que no han dejado indiferente a nadie. París está salpicada de esta prenda allá por donde vayas, en un intento de hacer frente a las bajas temperaturas. El regreso de esta prenda ha sido de la forma más versátil posible. Beige; de cuadros, tanto en tonos verdes o llamativos azules, como al más puro estilo Burberry; con las tan de moda rayas deportivas en las mangas... Pese a las numerosas modalidades, la capital de la moda del momento ha declarado como única ganadora al modelo clásico.

Any color is the new black

En una lucha por contrarrestar los tonos del asfalto y del nublado París, la mayoría de los looks se han teñido de tonos propios de la primavera y sobre todo del verano. Considerando al naranja como uno de los colores que más se han dejado ver, pasando por el rojo, rosa, verde, morado, azul o amarillo en sus versiones más eléctricas y llamativas. Si además se combinan varios de ellos en un mismo outfit, la apuesta es más que segura.

A todo ello hay que sumarle lo que ya se vio en Milán. Las prendas y estampados veraniegos (¡flores y vestidos!); complementos "logueados", sobre todo bolsos y bufandas; y el blanco llevado a su nivel más extremo, también han estado muy presentes en París durante estos días en los que la capital francesa ha sido (un poco más) el referente de la moda mundial.

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