Hace bastante que soy usuario de redes sociales [VIDEO], tanto personales como de ocio. Y me sorprende en sobremanera la necesidad imperiosa en este caso de la comunidad gay de la búsqueda innecesaria a mi entender del sujeto "100 % masculino".

La lucha contra el uso de las etiquetas

En lugar de abrazar el hecho de que no desaparecerán e intentar crear unas con connotaciones favorable, nos empeñamos en ponerlas con fines a mi entender malévolos. Si bien es cierto que en general todo los términos despectivos hacia cualquier sexualidad, raza, fisionomía, política, etc, debería erradicarse, en el aspecto que nos ocupa ahora mismo es deplorable.Ya no medimos a la persona sólo por su atractivo físico, que de por si es algo triste, sino por las veces que gira su muñeca o si habla en femenino.

Así perdemos muchas vidas interesantes en las que dejar huellas o al menos en las que abrir la ventana y echar un vistazo. Basándonos en un baremo en el que si no eres un armario de cuatro puertas de gimnasio, o tienes abdominales de acero junto con una cara bonita aderezado con una buena actitud de macho ibérico en la que incluso en tu propia comunidad en pleno siglo XXI no se note de que pie cojeas. De esta manera por lo visto , serás más atractivo y obtendrás la medalla a la masculinidad y el pase VIP [VIDEO] a la cama del 90 %.

Y de esa manera, cómo si fueran pocas las razones que ya existen, encontramos una para descalificar a la persona con la que estamos en pleno ejercicio de conocimiento en la página, aplicación o incluso en la vida real. Sentimientos de la otra persona aparte, obviamos lo más importante : la calidad humana.

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¿Qué visión damos al mundo?

Porque, gracias a este etiquetado continuo, se va escarbando un agujerito en nuestra cabeza en la que después oiremos ese eco que nos dice y recuerda: "no eres suficiente", y así estamos, nunca satisfechos ni con nosotros ni con el posible magnífico ser que tenemos en frente a punto de abrirnos la puerta de su vida (o de su habitación). Creamos una percepción de constante desaprobación.

No sé cómo lo veréis vosotros, pero yo prefiero recordar unas maravillosas palabras que oí una vez : Se la mejor versión de ti mismo. Esa persona con la que te gustaría estar. Así me aseguro que no decepcionaré a la persona que más debo importar : A mi mismo. Seguramente decepcionaré a muchos por el camino, más de los que desearé aceptar, pero en palabras traducidas de Rupaul : "Si no te pagan las facturas no debes prestarles atención."