Como se ha reconocido en los medios más veraces, La forma del agua cuenta ya con diversas nominaciones al Oscar, figurando incluso entre las películas con un mayor número de menciones en la historia de la famosa presea. Y si bien es cierto que su estilo y creación han estado acompañados por los más sinceros aplausos, también han presenciado la crítica constante de los más escépticos y rigurosos, quienes encontraron en el proyecto una violación a las normas y cánones del cine que todos consumimos.

Ahora bien, en días recientes sorprendió al mundo un nuevo debate sobre este peculiar film: David Zindel acusó a Guillermo del Toro por plagio, demandando que La forma del agua [VIDEO] debe salir del mercado.

El argumento principal se relaciona con la existencia de una obra teatral que guarda determinadas similitudes con la supuesta "copia", según ha expresado el demandante.

El origen del conflicto

Al parecer, las principales coincidencias entre ambas versan sobre una encargada de aseo que trabaja en instalaciones gubernamentales donde se realizan diversos experimentos; se incluye una recámara que contiene un tanque de vidrio y un delfín (animal, por supuesto, acuático); y aunque no se trata de un dios del agua (personaje principal en la obra del cineasta mexicano), ya que ambos son rescatados en carritos, se ha concluido que La forma del agua ha robado a la historia original toda su escencia.

Esas y otras anomalías han dado pauta para defender la idea de plagio y colocar a Guillermo del Toro en una posición delicada, aunque, es necesario mencionar, el director se ha mostrado seguro de su propia obra y la autenticidad que ha defendido desde el principio, argumentando que jamás escuchó sobre la obra de teatro Let me hear you whisper.

El plagio en la historia de la humanidad

La situación presente debería llevarnos a una pregunta particular: ¿hasta qué punto es válido luchar contra un supuesto plagio? Seamos sinceros, aceptar que ciertas coincidencias entre dos obras justifican una demanda, sin duda, implicaría reconocer los precedentes más antiguos y poner en la mira un sin número de obras actuales.

De hecho, podríamos comenzar por una de las operas más aclamadas en el mundo de la literatura: Romeo y Julieta, una historia que sin duda guarda considerables "coincidencias" con el mito griego de Piramo y Tisbe, donde los amantes deben enfrentarse a una relación no permitida por los designios de la vida y culmina con el deceso fatídico de los dos jóvenes.

En fin, si somos objetivos incluso podríamos señalar como autoras de tal crimen a ciertas religiones, detallando que sus propios fundamentos se originaron en creencias más antiguas, y señalando que un gran número de ellas se estructuran siguiendo los mismos esquemas y supuestos morales, o toman forma a partir de una mitología similar.

También tendríamos que acusar a todos los poetas siempre que usen las mismas imágenes literarias, y dicho sea de paso, en poesía existen un sin número de "lugares comunes", o todas esas figuras retóricas que los hombres de la poesía han explotado una y otra vez en sus obras hasta que se inventan nuevas formas de plasmar el mismo sentimiento.

De tal modo, probablemente sería más acertado recordar que la humanidad ha sentado las bases de su cultura en arquetipos o estereotipos recurrentes, y estos cambian o evolucionan sólo hasta ser necesario. De otra manera, podríamos seguir luchando contra las señoritas de limpieza y las instalaciones para experimentos inhumanos (como si no hubiesen centenares en todo el mundo) sin llegar a un punto concreto.