Una bestia durmiente es lo que se ha despertado esta noche 4 de febrero, donde una realidad que muchos aún no quieren ni creer se ha desvelado al mundo entero y de la que se hablará durante mucho tiempo. El programa #Salvados se ha mojado una vez más, mostrándonos esta vez la verdad de la industria cárnica, en este caso centrándose en la indrustria porcina, donde se ha visto involucrada directamente El Pozo, una de las principales del país, y en concreto de la Región de Murcia.

Esclavitud humana

Si dudábamos de que la esclavitud había sido erradicada, permitánme decidles que hay muchas maneras de esclavitud que aún existen.

Como hemos podido ver que ha salido, al fin, a la luz con los mataderos y las circunstancias de sus trabajadores, en su mayoría inmigrantes, de jornadas agotadoras de no parar, no poder enfermarse y de no poder ni ir al baño; dicho directamente por uno de los trabajadores africanoS de las instalaciones, donde algunos han llegado a orinarse encima.

Duras palabras para la época en la que vivimos, esa de tantos derechos que hablamos. Según la realidad todo en regla, según confesiones de trabajadores, falsos autónomos, ninguna alta en la seguridad social y un salario de tres euros la hora en la mejor de las circunstancias. ¿En verdad merece la pena? ¿En verdad vamos a permitir este tratamiento, que esto siga adelante?

Los propios camioneros confiesan y avalan estas prácticas por los directivos de la industria, un trato vejatorio que alcanza mucho más allá de lo físico.

Pues muchos de ellos acaban con graves trastornos de las jornadas monótonas, y seamos sinceros, que persona acabaría en su sano juicio, tras 12 horas cortando cuellos y sacando vísceras en un mar de sangre y gritos de agonía. Sí, señores, en la entrevista a una mujer trabajadora que intentaba mejorar los derechos de los trabajadores, de fondo podían oírse los gritos agónicos de los cerdos; pero lo mejor de todo ha sido cuando ella misma ha dicho que le encanta su trabajo, que le encanta el "cuchillo", pudiendo hacer de todo... ahí dejo el asunto.

Un infierno animal

Nos horrorizamos de las matanzas humanas, de las condiciones de vida lejos de nuestro confort, pero al ladito nuestro, se encierra un verdadero horror, sacado de lo que sería una perfecta película de terror: los mataderos, y peor aún, las granjas de cría de cerdos. Lo que no se tiene en cuenta, es que la mayoría no llegan ni al año de edad cuando los envían al matadero, sólo constan de 6 meses como se ha dicho en el programa.

Hinchados a antibióticos y desinfectantes al alimentarlos, es un auténtico infierno.

Évole se adentra junto con Igualdad Animal, en una granja en Murcia, en mitad de la noche y de manera clandestina. Encontrándose la implicación de Cefusa, empresa integradora que pertenece a El Pozo. Donde ante sus ojos atónitos el horror se personificaba en pequeños #Animales asustados, sucios y enfermos. Escondiéndose entre los cadáveres de sus hermanos muertos, donde, por desgracia, de los trastornos se aplica el canibalismo.

Animales estresados y enfermos, con miembros rotos y con grandes edemas, artritis articular; con grandes ernias y en muchos casos, infecciones. Un trato dejatorio que muestra lo bajo que puede llegar el ser humano, cómo nos desvinculamos de todo de esa manera por dinero. Lo peor es cuando llegan a una feria de ganadería porcina, como el propio concejal de agricultura y ganadería intenta desmentir todo esto, aunque se le pongan imágenes y llamadas grabadas.

Saliendo de allí espantado, Evole vuelve al día siguiente a plena luz del día haciéndose pasar por unos senderistas, viendo como el propietario privado confiesa que es Cefusa la empresa que domina la nave, reticente de nombrar al pozo, pues muchos han confesado de amenazas y atentados en contra de ellos si se les nombra o se les mezcla con asuntos turbios aunque sean verdad.

¿Hablamos de mafia?

Finalmente, el Pozo se ha pronunciado en las redes sociales, hablando inmediatamente de fraude y de que los van a demandar. ¿De qué tanto miedo si es "mentira"? Sólo digo que cuando el río suena...

No son pocos los que han llegado a decir de estar pagados por la empresa, de tener amenazas con incluso la muerte o "accidentes" a su persona o entorno. ¿Se ha cruzado ya la línea de lo correcto? ¿El cuarto sector más importante del mundo se está saliendo de los límites?

Conclusión final

Yo, como humilde persona, consumidora y, principalmente, ser humano, tengo que decir que ya sabía de muchas de estas prácticas y en muchos más sectores, pero me parece horriblemente cobarde las maneras de actuar de estos "estos" por llamarlos de alguna manera, que ya está bien, que no al caciquismo que se nos quiere imponer, no a la violencia de seres inocentes, de sufrimiento innecesario. Como decía Einstein, es la evolución del ser humano, debemos evolucionar y si ser vegetarianos es la solución pues bienvenida sea. #industria ganadera