Primero desapreció el Griego del Bachillerato, luego le tocó el turno al Latín, después la Historia de la Filosofía y ahora la Literatura Universal, nos preguntamos cuál será la siguiente asignatura que caerá de los temarios básicos.

Corren malos tiempos para la filosofía y las letras, al parecer ya no son prácticas, pero quizás se está intentando enmascarar la supresión del pensamiento alternativo de los programas de enseñanza. ¿Para qué sirve la filosofía? Llegó a decir el ex-ministro Wert. Algunos miembros del PP quieren rectificar, pero en el Congreso de los Diputados, Ciudadanos se ha quedado solo con su moción contra el adoctrinamiento en las aulas en relación a Cataluña ya que se ha demostrado que no existe.

En un sentido amplio reclaman que la Alta Inspección Educativa garantice la neutralidad política e ideológica de los centros docentes.

La Filosofía empezó siendo un estudio critico opuesto a los mitos y cuestionaba las creencias comunes de la gente -las historias oficiales excluyen a otras y el pensamiento es dirigido por otros- afirman los filósofos de la posmodernidad, pero sus voces apenas resuenan ya en las aulas españolas porque eso sería dudar de los dogmas académicos, que los alumnos deben aprender de memoria sin cuestionarlos.

Los profesores de filosofía no son más que funcionarios integrados en el sistema, no cumplen ya con esa función critica, han traicionado el espíritu de la búsqueda de la verdad por un despacho y un sueldo público, están “alienados”, un término de raíz filosófica que ha pasado a la psicología, la psiquiatría y la sociología, asociado a la pérdida de la identidad personal.

Alienación es un concepto que podríamos traducir como el “aborregamiento” de la sociedad en su acepción más castiza, pero lo que no se nombra simplemente no existe, de ahí la importancia del lenguaje es someterse a la “rectitud” absurda en la que vivimos es decir, formar una línea continua siguiendo una misma dirección, cuyo fin no se justifica, con el pretexto de formar parte de ella, persiguiendo un objetivo común, aunque no se sepa por qué.

El instinto gregario de los débiles y los simples ya fue advertido por Nietzche, están creando una sociedad de borregos que lo aprenden todo de memoria para aprobar un examen y olvidarlo después, el resultado es que no comprenden realmente nada, delegan su juicio en los otros porque pensar y hacerse preguntas requiere un gran esfuerzo al que no están acostumbrados.

Es la pesadilla de Orwell y Huxley hecha realidad.

Lo que si han aprendido los estudiantes es a someterse a la autoridad gracias a una educación pasiva, centrada en el profesor y no en el alumno. Hace más de un siglo, John Dewey demostró en un laboratorio que el aprendizaje activo e integral es más eficaz que el pasivo y en este país todavía no se han enterado, algo que no me enseñaron en las facultad, ni siquiera en las clases de psicología.

De aquí provienen estos lodos que sufrimos en la actualidad y afecta de manera directa a las nuevas generaciones, y esto se logra adoctrinando desde la infancia a niños y niñas. ¿Para que sirve la filosofía? Lo saben de sobra porque no hay nada más subversivo para el poder establecido incluido el democrático como ilustra el caso de Sócrates. Los políticos actuales son los sofistas de la antigua Grecia, demagogos enfrentados a los verdaderos filósofos.