Jake Parker inició el reto en 2009 con la idea de mejorar sus habilidades artísticas retándose a sí mismo a realizar un dibujo diario basado en una palabra que cambiaba al siguiente día. Parker subió su reto a Internet junto a sus ilustraciones y rápidamente se volvió viral. Así fue cómo año con año miles de artistas de todo el mundo se le unían para cumplir el reto. Fue hasta 2019 que artistas e ilustradores de todo el mundo dejaron de participar en el Inktober cuando, a 10 años de su creación, fue registrado como una marca y así se desató la polémica.

El primer reto viral que se privatiza afectando a sus participantes

Muchos participantes del Inktober lo hacían por la exposición mediática, pues el hashtag del reto tomaba demasiada relevancia mundial y los ayudaba a darse a conocermy es por ello que con el registro legal del reto como marca todo aquello que era etiquetado bajo ese hashtag pasaba a ser parte de la propiedad de Jake Parker. Esto se dio a conocer cuando varios artistas denunciaron por redes sociales que habían recibido reclamos legales por haber comercializado las obras que habían hecho como parte del reto digital.

Los seguidores del reto viral artístico, e inclusive de Jake Parker, se sintieron decepcionados cuando se enteraron del registro legal de la marca, pues transformó una actividad pública en un negocio, sin mencionar que algunos participantes tuvieron problemas para lucrarse con sus propias ilustraciones.

Tras la polémica muchos artistas profesionales y amateurs decidieron boicotear el Inktober para que nadie más participara en el reto.

Jake Parker intentaba evitar que el Inktober fuese usado como propaganda racista

Ante la polémica causada, el organizador del Inktober publicó un comunicado en el que explicaba las razones por las que había decidido registrar la marca de forma legal y no dejarla como un simple hashtag o reto viral.

Entre las principales razones se encuentra que al ser tan famoso muchas personas podrían ocuparlo como una plataforma para esparcir ideas racistas que incitaran al odio o a la violencia.

Parker también explicó que tras la popularización del reto muchos artistas terminaban lidiando con la piratería que se hacía de sus ilustraciones, así como mercancía pirata de todo tipo en la que se usaba el logo del Inktober.

Con el fin de reducir este riesgo, el logo y el nombre del reto podían ser utilizados bajo ciertas circunstancias: el logo está reservado a los patrocinadores y el título del concurso debe ser puesto como subtítulo y señalar el año de participación. En el comunicado también se especificó que no buscaba adueñarse de las ilustraciones de los participantes ni recibir derechos de autor por las obras vendidas, sino que fue un error de administración que no se había contemplado cuando realizó los trámites legales. Finalmente pidió disculpas y explicó que todo había sido un mal entendido.

La polémica vuelve a Jake Parker con el plagio de un libro de dibujo

Tras el registro legal de la marca Inktober, Parker intentó sacar un libro, bajo el sello de esta nueva marca, en el que explicaba diferentes técnicas de dibujo y ejercicios para mejorarlas, así que subió promocionales y algunos avances a sus redes sociales (actualmente ya están eliminados).

Alphonso Dunn, un artista e instructor de Arte que es Youtuber, notó que el libro tenía muchas similitudes con el suyo, el cual había publicado 2 años atrás, así que tomó cartas en el asunto y denunció el plagio en sus redes sociales.

Dunn explicó que Parker había copiado conceptos que le había tomado años estudiar y desarrollar bajo su propio estilo de enseñanza; desde la estructuración del libro hasta los ejemplos utilizados fueron fielmente copiados. La respuesta del creador del Inktober fue que la similitud de contenidos se debe a que se tratan de lecciones básicas del dibujo, pero las personas decidieron no creerle pues la reputación de Parker se vio dañada con el primer escándalo.

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