Lo comentábamos en los artículos anteriores. Tras la llegada de la democracia a España, aparecieron muchísimos grupos de diferente estilo y calidad variada que influyeron a mayor o menor medida en la escena musical y social del país. La apuesta por entonces de las discográficas por este tipo de formación, con promoción y confianza en sus bandas tuvieron como resultado la aparición de grandes discos que hoy forman parte de nuestra memoria musical.

Esta es la segunda parte en los que comentamos brevemente algunos de los álbumes más destacados o significativos de aquella época. Así que esperamos que sea motivo para una escucha de nuevo o de descubrir algún sonido que pasara desapercibido en su momento.

Alaska y Dinarama: Deseo Carnal

El carisma de una jovencísima Olvido Gara, más conocida por Alaska iba allá por donde pisaba. Desde participar en la primera película de Pedro Almodóvar a ser una de las protagonistas de Kaka de Luxe, germen de grupos que luego formarían parte de la movida madrileña como La Mode, Radio Futura y por supuesto Alaska y Los Pegamoides.

Tras la disolución de Los Pegamoides, Carlos Berlanga y Nacho Canut formaron Dinarama, sumándose luego Alaska para formar definitivamente Alaska y Dinarama. Su segundo disco fue todo un bombazo, siendo el más vendido del año en España. Canciones como Cómo pudiste hacerme esto a mí, Ni tú ni nadie y Mi novio es un zombie, forman parte de la historia de la Música española.

Barón Rojo: Volumen Brutal

No se puede entender aquí el Heavy Metal o también llamado Rock Duro sin el grupo Barón Rojo. El grupo formado por los hermanos Armando y Carlos de Castro que contaba también con José Luís Campuzano y Hermes Calabria fueron pieza esencial en la consolidación del género más duro en el panorama musical de este país y la presencia de sus seguidores con sus características vestimentas empezaron a hacerse familiares en la década de los ochenta.

Su debut ya había anticipado lo que venía, y su segundo trabajo, Volumen Brutal los llevó a la primera línea musical. Grabado en Londres, se hizo también una edición inglesa por lo que el grupo tenía una proyección en Europa, algo inusitado en la música española.

Canciones como Los Rockeros van al infierno o Resistiré son algunos de los clásicos del grupo, con las que la banda ha construido una auténtica leyenda musical que traspasa incluso las desavenencias entre los componentes que provocaron su disolución tras mucho tiempo en los escenarios sin hablarse entre ellos.

Pata Negra: El Blues de la Frontera

La banda de los hermanos Rafael y Raimundo Amador tocaron el cielo con este disco cumbre de la fusión entre el flamenco y el blues. La influencia que Kiko Veneno tuvo en este dúo dio lugar a un emblemático y breve grupo que con el nombre de Veneno dieron un disco de título homónimo, objeto de culto para muchos aficionados a la música.

Tras idas y venidas del grupo causadas en parte por la precaria y bohemia vida de los músicos, consiguen grabar El Blues de la Frontera, un disco en el que confluyen los estilos ya mencionados junto con el funk y el jazz, y grandes canciones con las que se consagran ante el gran público. Su canción Pasa la vida se convierte en un himno, al igual que otras como Lunático o Yo me quedo en Sevilla, donde la calidad musical de los Amador brilla en todo momento, mezclándose el carisma de Rafael con la habilidad de Raimundo.

Disco votado como el mejor del año y uno de los mejores de la década por publicaciones prestigiosas del mundo musical como Rock Deluxe.

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