Cuando hablamos del Antiguo egipto, a todos nos viene inmediatamente a la mente la imagen de la máscara funeraria del faraón Tutankamón. Es más, dicha pieza es una de las imágenes más reconocibles del mundo, y a día de hoy, un símbolo de Egipto.

Dicha fama, se debe a que desde que Howard Carter abriera la tumba (KV 62) en 1922, el descubrimiento se convirtió en uno de los mayores sucesos arqueológicos del siglo.

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Atrayendo la atención de la prensa internacional y la visita de centenares de personas, expertas y curiosas. Pues por primera vez en la historia de la egiptología, se encontraba una tumba faraónica intacta, lo cual implicó la apertura a los egiptólogos de un sinfín de conocimientos sobre la arqueología funeraria del Antiguo Egipto.

Sin embargo, en la tumba Carter no sólo halló esa espléndida máscara de oro, sino que se encontraron un centenar de piezas que conformaban el Ajuar del faraón.

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Piezas que muchos no conocen porque quedaron relegadas a un segundo plano, pero que para los egipcios eran igual de importantes. Pues todos los objetos tenían un porqué en el ajuar y, como apunta el egiptólogo Miquel Carceller, contenían un mensaje con un significado codificado que iba más allá de la lectura superficial.

La criptografía de algunas piezas

Reposacabezas de marfil:

Es uno de los cuatro reposacabezas que formaban parte del ajuar y que, todavía hoy, no se sabe si eran de carácter ritual o personal.Sin embargo, lo interesante de esta pieza es lo que representa.

A primera vista lo que se ve es una figura masculina, arrodillada, que sostiene un arco (destinado a poner la cabeza) y que está flanqueada por dos leones. Pero, si leemos el mensaje que nos transmite, llegamos a la siguiente conclusión: la figura represente al dios Shu (el aire y fuerza vital) y los leones representan al dios Aker (dios del horizonte). Y, en su conjunto, la escena represente el Ahet (el horizonte- el sol entre las dos colinas).

De esta forma, los leones serían las dos colinas que sostienen a Ra (sol), que en este caso sería la cabeza de Tutankamón, y el dios Shu aportaría un carácter regenerativo al faraón.

Sandalias:

Lo que hace interesante a estas sandalias son las imágenes que tiene grabadas en las suelas. Éstas representan a cuatro enemigos de distintas razas, con las manos atadas a la espalda y nueve arcos en la parte inferior.

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Precisamente, el nueve en Egipto aludía a la totalidad o pluralidad (tres veces tres).

Por tanto, el faraón cuando se pusiera las sandalias estaría pisando a sus enemigos. Pero en este caso, estaría sometiendo y controlando iconográficamente a todos los enemigos de Egipto.

Féretro dorado de Tutankamón:

Se trata de una capilla de escayola, decorada en sus paredes con bajorrelieves de pan de oro y que, posiblemente, estuviera destinada a albergar alguna estatua de Tutankamón.

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Pero, lo realmente interesante de esta capilla son los mensajes que nos ofrecen las doce imágenes que decoran sus paredes. Que, a priori, bajo una lectura superficial simplemente se representan escenas familiares entre Tutankamón y Anjesenamón (la reina). Sin embargo, el significado real va más allá. Analicemos dos de ellas:

Escena de caza en las marismas (cara lateral derecha del féretro):

En dicha escena se observa una escena de caza-ocio de la pareja real, en la que él está disparando una flecha hacia un grupo de aves y ella le entrega las flechas. Sin duda, esta es una de las imágenes más repetidas en el arte egipcio, en la que se suele representar el triunfo del orden (el faraón) sobre el caos (las aves).

Pero además, esta escena lleva implícita una lectura de contenido sexual. Por una parte, la palabra que se utilizaba para referirse a disparar una flecha era seti, un concepto que también se usaba para referirse a eyacular. Y, por otra parte, sha era el concepto por el que se conocía a las aves de las marismas o los pantanos.Término que, a su vez, se utilizaba para referirse a la progenie.

En definitiva, si unimos ese juego de palabras con la escena , lo que nos viene a decir es que el rey y la reina están creando vida. A ello se suma , que la flecha que es lanzada ha alcanzado a un ave, es decir, el objetivo ha sido exitoso. Hay descendencia real y el linaje de Tutankamón continúa.

Escena en la que el rey ofrece líquido a la reina (cara lateral izquierda del féretro):

Es uno de los bajorrelieves más interesantes del féretro, en él se representa a Tutankamón con la corona Jepresh y vertiendo líquido sobre la mano de la Anjesenamón. La cual, arrodillada junto al faraón, con un pecho descubierto y tocada con la corona de Sotis, hace el amago de beber el líquido.

Bien, si analizamos el mensaje oculto que nos transmite esta escena, el resultado sería el siguiente: el faraón vierte el líquido (seti) y la reina lo bebe (mu o jenet). Ambas palabras, seti y jenet, tienen un contenido sexual. Seti se refiere a eyacular y jenet a beber, pero en este caso semen.

Por tanto, una vez analizado el bajorrelieve, el mensaje descifrado vendría a decirnos, que: la pareja real está realizando el acto ritual de potenciar la actividad sexual y de regeneración, a través de la ingesta de semen.

En conclusión, ambas escenas son un claro ejemplo de esos mensajes ocultos que van más allá de los que la imagen muestra a primera vista. En este caso, los bajorrelieves analizados contenían una lectura sexual, de regeneración y de creación de estirpe. Y, al respecto, hay que señalar que la estirpe de Tutankamón y Anjesenamón no se perpetuo, pues en el ajuar del faraón se hallaron las momias de dos bebés.

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