Tras sus discos anteriores con Polydor, en los que experimentó con los estilos dominantes del momento como el rock progresivo o el rock andaluz, el cantante granadino vuelve a la senda del rock más puro y marca el inicio de la que sería su época más popular y exitosa, la que le consagró definitivamente.

Rey del Rock

Corren nuevos aires en España. La transición se va consolidando y en la calle se respira libertad, pero hace su aparición el reverso oscuro que supone para la sociedad, drogas como la heroína. En los barrios periféricos hace estragos entre la juventud y la delincuencia aumenta.

Temas de actualidad que musicalmente configura un estilo de rock clásico aderezado con un poco de punk, el rock urbano.

Miguel Ríos vuelve al estudio de la mano de Carlos Narea, hecho trascendente en el sonido de sus siguientes discos para crear un nuevo disco, Los viejos rockeros nunca mueren (Polydor, 1979). Un trabajo que anticipa lo que viene, con canciones estandarte como un caballo llamado muerte o los viejos rockeros nunca mueren, un homenaje a Elvis Presley, fallecido en 1977 rey del rock o una hermosísima balada canción de amor en tiempos difíciles, entre otras rockeras composiciones como rockero de noche o crónicas ciudadanas

Santa Lucía

Al año siguiente, saca rocanrol bumerang (Polydor, 1980), un disco muy completo, cortísimo de duración a pesar de sus diez canciones, pero con una energía y un sonido rockero que marcaría su carrera y el sello de sus conciertos.

Rocanrol bumerang, nueva ola, lua lua lua, ciudad de neón, el laberinto…una espiral de rock gracias a la producción de Carlos Narea y Tato Gómez con la colaboración de músicos como John Parsons o Javier Vargas.

El disco es un éxito (en el top ten de ventas del año) sobre todo por la balada Santa Lucía, una composición de Roque Narvaja, que, a pesar de la reticencia inicial a cantarla por parte de Miguel, fue incluida en el disco siendo uno de sus mayores éxitos de su carrera junto a Himno a alegría o Bienvenidos

Este disco se graba en Alemania junto a los siguientes, una costumbre la suya, la de rodearse de lo mejores profesionales para obtener el resultado más óptimo posible.

Año 2000

Su maquinaria no se detiene. Graba en invierno, promociona el trabajo en primavera y conciertos en verano, así nos va preparando para lo que se avecina, para ello cuenta en ese momento con una banda fija de músicos de calidad a la que se le ha unido el carismático Thijs van Leer a los teclados y su directo se va puliendo aún más.

Saca al mercado Extraños en el escaparate (Polydor, 1981), un punto más suave que el anterior, pero más pulido y versátil.

Canciones tan fuertes como Banzai, Extraños en el escaparate, A tumba abierta se combinan con baladas como Sal fuera de ti o Buscando la luz y tiempos medios como Al sur de Granada.

Destaca en el disco sobre todo Año 2000, una canción usada por el PSOE en su exitosa campaña electoral que los llevaría al gobierno en las elecciones de ese año.

Con la máquina bien engrasada para el directo, con una gran cantidad de canciones de calidad y en pleno estado de forma física y mental, Miguel Ríos estaba listo para su consagración definitiva con su siguiente proyecto, un arriesgado doble disco en directo que se grabaría sin haber hecho gira.

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