No es una historia que nos tengamos que ir muy lejos. Aquí, en nuestro país, Cesar Stramberry, el cantante de Def con dos, ha sido juzgado a un año de cárcel por seis twuits que la Audiencia Nacional desestimó, pero que el Tribunal Supremo y la fiscalía invalidó, al afirma que la Audiencia Nacional “trivializaba” los comentarios de Stramberry. ¿Alejada esta historia, de lo que nos propone Donald Trump? Parece, pero hay una idea clara sobrevolando nuestras democracias, la libertad de expresión y la respuesta de los poderes según el viento que sople. El caso del César Stramberry es lacerante, por twuits de humor negro, nadie, en una sociedad democrática, debe ir a la cárcel.

Esta claro que el concepto está lanzado a los demás, para que no se atrevan a hablar, ni a cantarlo. Malos tiempos para la lírica...y para la libertad.

En Estados Unidos la resistencia se organiza, Paul Auster ha cogido la bandera y ha aceptado la presidencia del grupo PEN America (la organización de libertad de expresión y derechos de los literatos norteamericanos). Se vislumbran negros nubarrones en el horizonte del país de las “libertades”. En una entrevista realizada a the Guardian, el autor de Trilogía de Nueva York y residente en Brooklin, reveló que se convertirá en el próximo presidente con Andrew Solomon, el actual presidente, deje el cargo. Había denegado el cargo en variadas ocasiones, pero el triunfo de Trump lo convenció para aceptar.

“Simplemente pensé cómo podría vivir mi vida los próximos años”, señaló.

La organización es una de las asociaciones a nivel mundial que lucha por los derechos de los escritores. De momento, el nuevo gobierno norteamericano planea recortar el presupuesto en las Humanidades y en las Artes. El principal temor es sobre todo, las futuras decisiones que la nueva Administración pueda adoptar sobre las libertades de expresión.

Más allá de los recortes presupuestarios, el recorte en las libertades es el principal caballo de batalla.

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