La leishmaniosis es contagiada al perro a través de un insecto similar a un mosquito común, llamado flebotomo. Se contagia solo a través de la picadura, por lo que un perro infectado no puede contagiar a otros perros o a humanos.

Unos de los síntomas más comunes que presentan los perros infectados con leishmaniosis es el crecimiento exagerado de las uñas, lesiones oculares y en el contorno de los ojos, problemas renales y en las articulaciones, y por último, alteraciones en la piel con descamación. En cualquier caso, el diagnóstico debe ser dado por un veterinario tras haberse realizado los exámenes clínicos pertinentes.

Una vez que se ha confirmado el diagnóstico de la leishmaniosis, llega la hora de escoger el mejor tratamiento. Hoy en día, la medicación más exitosa para tratar esta enfermedad, es la combinación que resulta del alopurinol con antimoniales o miltefosina. En un principio, la duración del tratamiento será de 6 o 12 meses, dependiendo del veterinario y de cada caso en particular. Si no existen daños renales, hepáticos, dermatológicos u oculares, el perro lleva poco tiempo infectado y con el tratamiento podrá llevar una vida normal, aunque tendrá que llevar una revisión cada 6 meses durante los primeros años al menos. Si existieran algunos de los daños nombrados con anterioridad, requeriría de una mayor atención y de visitas más frecuentes al veterinario, aunque dependiendo del caso, igualmente pueden llevar una vida normal y satisfactoria.

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Una cuestión a tener en cuenta para la aplicación adecuada del protocolo, es que cada perro, dependiendo de su tamaño y peso, recibirá una dosis distinta, y puede que vía de administración y duración del tratamiento diferentes también. El coste económico que conlleva el tratamiento de un perro de raza pequeña es muy inferior al que puede llevar un perro de raza grande, como por ejemplo un mastín.

Hoy en día, con este correcto tratamiento de la leishmaniosis los perros pueden tener una muy buena calidad de vida, por lo que resulta casi ridículo que muchos dueños sigan empeñados en la eutanasia una vez sabido el diagnóstico clínico del animal.