En el mundo hay muy pocos Niños que no hayan crecido sin las películas de Disney, por lo menos las pertenecientes al mundo occidental. Generación tras generación, muchos han disfrutado de la magia de Disney a través de sus películas y más tarde de sus personajes hechos peluches o muñecos. No hay ninguna letra que se nos escape de las canciones más famosas de los filmes como "Eres tú, mi príncipe azul" ("La Bella Durmiente"), "Bella y Bestia son" ("La Bella y la Bestia") o "El ciclo sin fin" ("El Rey León").

Además, ¿quién no conoce a Zack Efron o Selena Gómez? Son actores muy influyentes en el mundo Disney. El primero por su papel protagonista en la comedia musical "High School Musical" y la segunda por ser la hechicera más traviesa de la serie de Disney Channel "Los magos de Waverly Place". Este canal es el máximo difusor de esta magia en millones de hogares de este mundo. Pero, ¿qué es lo que tiene Disney para perdurar tanto en el tiempo?

¿Cuál es su fórmula del éxito?

Antes de que de que Blancanieves fuera envenenada por una manzana roja, de que Dumbo se emborrachara, de que Peter Pan fuera el niño que nunca quería creer y antes de que la Sirenita perdiese su cola para encontrar al amor de su vida, Walt Disney ya era famoso. Él, tras fracasar en varios trabajos como dibujante de cómics, fundó junto con su hermano Roy, Disney Brothers Cartoons Studio en octubre de 1923.

El comienzo fue exitoso por sus cortos de animación. Empezaron produciendo "Alice in Cartooland", que fue vendida a una distribuidora neoyorkina. Alice es una niña morena de 6 años con gran imaginación que contaba a sus amigos las aventuras fantásticas que se había inventado o soñado y estas estaban representadas en dibujos animados. Ella siempre iba acompañada de un gato negro cuyo diseño se inspiró en el gato Félix.

Sin embargo, cuatro años más tarde esta serie empezó a flaquear por lo que debieron de crear un nuevo personaje: Oswarld, the Lucky Rabbit. Era un conejo alegre, juguetón y cómico cuyas características más destacables eran las orejas largas y los pies grandes. Siempre andaba rescatando a su pareja Fanny de los villanos. Este fue el primer gran éxito y asentó los cimientos para la creación del ratón más famoso del mundo.

Pasado un año, Walt Disney perdió los derechos de este personaje tras una trampa ingeniada por el distribuidor neoyorkino Charles Mintz, que se llevó esta serie y parte del personal de Disney a la sección de animación de Universal Pictures.

Con la frustración de la pérdida de su conejo de la suerte, creó al que desde siempre ha sido el hijo predilecto de esta compañía. Partiendo del dibujo de Oswald, Walt le acortó y redondeó sus orejas, le achicó lo pies y le colocó un pantalón rojo, dos grandes botones blancos y unos zapatos amarillos.

Así formó parte lo que es seña e identidad de Disney: Mickey Mouse, el logotipo de la multinacional, el personaje más consolidado de todos los tiempos. Ha protagonizado cortos como películas y hasta ahora tiene una serie animada propia en Disney Channel llamada "The House of Mouse". Es el gran protagonista de los desfiles de todos los Disneyland y su cara está grabada en los millones de souvenirs de esta compañía. Tras su creación en 1928, aún no ha muerto. Es el eterno ratón, que por mucho tiempo transcurrido nunca pasará de moda.

Asimismo, en 1932, la academia de Cine de Hollywood entregó un Oscar especial a Walt Disney por su creación. También, el ratón fue laureado por el cineasta soviético Sergei Einsenstein quien lo describió como "la mayor contribución original americana a la cultura". Sin embargo, el reconocimiento más relevante fue cuando en 1935 la ONU le nombró como Símbolo Internacional de Buena Voluntad.

Tras la Segunda Guerra Mundial los cortos se fueron dejando atrás, dando lugar así a los largometrajes que han marcado nuestra infancia. Películas que se han ido convirtiendo en franquicias a lo largo de su existencia, puesto que de cada una de ellas se sacan álbumes de cromos, colección de muñecos, balones, libros, pósters, bolígrafos… todo lo que pueda ser utilizado por niños habitualmente llevan la cara de las princesas Disney, Mickey Mouse dándose un beso con Minie, los hermanos Jonas bajo el título de "Camp Rock" o el combate entre Jack Sparrow y Will Turner de "Piratas del Caribe". Y si se olvidan las primeras películas, se vuelven a poner en el cine o se sacan a la venta en DVD o en Blu-ray con créditos y escenas inéditas. Además, hacen todo lo posible por sacar segundas partes de película exitosas pero nunca superan a la primera. Y por último, coreografían la película en teatros de Broadway al principio, y luego sigue su gira mundial por las ciudades más importantes a nivel global.

Otro factor a destacar según el escritor estadounidense Tom Connellan es el trato de esta compañía a sus clientes. El cliente debe ser tratado cuidadosamente ya que si alguien satisface a estos mejor que Disney, sin importar el tipo de negocio de que se trate, la multinacional sufrirá por comparación ya que competencia es cualquiera con la que el cliente lo compare. Otra clave es prestar atención a los pequeños detalles que más adelante serán los que marcarán la diferencia. Por ejemplo, basta con ir a cualquier parque Disney para darse cuenta de que cada detalle cuenta para que los visitantes se sientan como un personaje más de u película favorita: los hoteles, los restaurantes, el castillo de la Bella Durmiente… Todo para crear un ambiente mágico y así mejorar la lealtad de los clientes.

"Todas las cosas predican con el ejemplo", es otro factor exitoso. Todas las personas pertenecientes a la compañía están enfocadas en proporcionar lo que los clientes quieren, incluso aquellos que no tienen un contacto directo con ellos. Todo ello para dar buena imagen a la multinacional y un trato excelente a los que la siguen fielmente. La siguiente clave es escuchar con atención a los clientes. Para ello es fundamental hacer encuestas u obtener otras fuentes que también informen cómo va la empresa respecto al consumidor. Entre ellas es importante no ignorar la información de los empleados puesto que es una de las referencias más valiosas sobre los clientes que posee Disney. Tras la fidelidad del cliente, Disney recompensa y reconoce la lealtad de estos. Hay una retroalimentación entre la multinacional y los consumidores, esta trata a sus clientes del mismo modo en que son tratados. Todo para que los consumidores no renuncien a su compromiso con Disney.

La última ecuación para hallar la fórmula del éxito de Disney es su ADN, tal y como lo denomina Michael Eisner, digno sucesor de Walt Disney desde 1984. Centrarse en los blockbusters familiares, lo que siempre ha hecho esta multinacional. Consiste claramente en dar más importancia a la calidad de la historia que a los actores, más a los efectos de puesta de escena que a los directores y así evitar cualquier problema y costo adicional por los agentes y estrellas. Para Eisner, toda película debe estar formada por una historia sólidamente construida (story-driven) que tenga algún animal entrañable (¿a qué niño no le gustan los animales?) y con intrigas de fácil comprensión que terminen en un final feliz. Y, sobre todo, un argumento que sea tan sencillo que se pueda resumir en pocas frases.

La magia de Disney aún perdura con el paso del tiempo. No hay una fórmula exacta del éxito, sino un conjunto de estrategias y argumentos sólidos que hacen de esta multinacional una de las más influyentes a nivel global. Toda su imagen ha sido esparcida por casi todos los rincones del mundo. Todos los niños han sido alimentados por esta magia llena de creatividad e ilusión.

Uno de los ingredientes para crear dicho gigante de la diversión ha sido la consolidación de su identidad con un personaje tan fuerte y adorable como Mickey Mouse. Un ratón con carácter capaz de llevar consigo esta carga de responsabilidad. Otro factor ha sido el negocio creado alrededor de lo que en un principio fue una productora cinematográfica. Toda película es una franquicia de la cual derivan miles de productos cuyo target principal son los niños. Además, la reutilización del material fílmico ha dado buenos resultados. Todas las películas antiguas que han sido sacadas a la venta o puesto de nuevo en el cine han dado beneficios.

Disney se supera a sí mismo para retener a sus "invitados", así es como llama a sus clientes. Todos los empleados de esta multinacional deben satisfacer todas las necesidades a sus clientes, así como dar un buen trato. Todo negocio se basa en una retroalimentación, los trabajadores dan esto y los consumidores mantendrán su compromiso con la empresa manteniendo su fidelidad como compradores. Pero para que los clientes reciban un trato a su gusto es necesario comprender sus preferencias para mantener, nuevamente, este acuerdo entre vendedor y comprador.

Y por último, pero no menos importante, en Disney siempre se ha querido conservar el espíritu originario de la empresa, por mucho dirigente que hayan pasado a lo largo de su existencia. Eisner nunca quiso avanzadas tecnologías para la formación de nuevos personajes. Disney sólo es una productora de contenidos para todo los públicos (como decía Walt Disney, todos hemos sido niños algún día) en los que la historia era lo más importante. No importa la estética, ni la imagen sino la storytelling. Esta ideología inicial fue la que perjudicó a que Disney avanzase tecnológicamente con la compra de Píxar en los años 80. Steve Jobs, quien era un Leo Messi de los negocios, se adelantó a la compra del estudio de George Lucas.

Sin embargo, Disney con el tiempo se ha ido modernizando desde el momento en el que se realizó Toy Story junto con la ayuda de Píxar. A partir de entonces se han hecho espectáculos musicales en Broadway sobre películas, se han comprado otras productoras independientes pero con poco éxito (Miramax y acuerdo con Píxar), las tiendas de Disney Store, la venta de DVD de las películas, las cadenas de televisión de pago y parques de atracciones. Todo esto para hacer de Disney una de las culturas corporativas más poderosas de toda la historia de la humanidad.

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