Patricia de la Piedra es una madrileña, madre de dos Niños, que lleva once años en Reino Unido y que espera desde noviembre para renovar su pasaporte y sacarle el suyo a sus hijos, situación que se ha complicado tanto por la pandemia como con la consumación del Brexit a principios del año. Sin embargo, la madre ha denunciado que les han negado el pasaporte a los menores porque la mayor, de solo dos años y medio, orinó en su escupidera portátil en la sala de espera del consulado español en Londres,

Patricia explica que se encontraba en la ventanilla haciendo los trámites mientras su marido estaba cuidando al pequeño de 16 meses, que intentaba subirse a dicha ventanilla.

En un momento dado, al voltearse, vio que la niña estaba orinando en la escupidera. Inmediatamente salió un guardia civil para recriminarle a los padres que no le hubieron pedido la llaves del baño, que se encontraba cerrado. Patricia se disculpó, ya que no se había dado cuenta de que su hija iba a orinar, pero el personal de administración le comunicó que ante esa "falta de respeto" no le tramitarían el pasaporte a los niños.

Poco importó que la Mujer tuviera todos los documentos, que hubiera conseguido la cita hace tres meses o que hubiera hecho un viaje de dos horas. La denunciante no entiende por qué la penalizaron de esa forma. Ella misma afirma que "hubiera aceptado una multa", pero insiste en que la niña no orinó en la sala de espera con malas intenciones porque es muy pequeña

El consulado calificó el acto como una 'falta de respeto'

Patricia presentó una queja formal, que fue respondida en un correo electrónico del consulado, que ratificó que orinar en una escupidera portátil en un espacio público es una "falta de respeto", añadiendo que la crisis sanitaria actual agravaba más la situación.

Sobre si era posible que le dieran una nueva cita, el organismo dijo a la madre que debía ingresar en su página web y solicitarla cuando haya disponibilidad. En estos momentos, la alta demanda hace que las fechas se agoten rápidamente. El martes, el consulado anunció el nuevo plan de priorización para expedir el pasaporte, por lo que la mujer teme que el proceso se ralentice aún más.

No es la única denuncia

No es la primera vez que Patricia de la Piedra tiene problemas con el consulado. Hace tres años, cuando estaba embarazada, le negaron el uso de los baños, ya que eran "solo para el personal", y tuvo que ir al servicio de un restaurante de la zona.

Otras personas también han manifestado incidencias varias, que van desde "malos tratos", ya sean "gritos o insultos", a poner trabas como que "el fondo de las fotos de carné no es lo suficientemente blanco", "la firma no es igual a la del DNI" o hasta el rechazo de un documento "por desconocimiento de las leyes", como le ocurrió a una pareja homosexual que no pudo inscribir su matrimonio.

Un caso sonado fue el de Lorena Francis de Celis, a la que no dejaron registrar a su niña, aun cuando estaba registrada en el Ayuntamiento de la localidad donde vive, argumentando que "no era legal ni normal" por ser "hija de dos mujeres". El consulado les dijo que primero "debían casarse" y que luego consultaría con España, Al final, la pareja contrajo matrimonio para que después les explicaran "que no era necesario" y que la persona encargada de avisarles no lo hizo.

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