Sólo hicieron falta cuatro horas para anunciar una nueva era en las relaciones entre Estados Unidos y Rusia. Donald Trump y Vladimir Putin escenificaron ayer en Helsinki un acercamiento de entre países y establecieron una tregua en debido al aumento de las tensiones de los últimos años, sobre todo desde la agresión rusa en Ucrania de 2014 y la anexión de Crimea.

Trump evitó la confrontación con Putin sobre este tema o sobre cualquier otro.

De hecho, unas horas antes de la primera cumbre entre los dos líderes tuiteó que "la insensatez y la estupidez de EE.UU." y la investigación de la injerencia rusa en las presidenciales del 2016 -que volvió a tachar de "caza de brujas "- han causado las malas relaciones entre Washington y Moscú.

"El desarrollo con Rusia es bueno, no malo", dijo Trump antes de estrechar la mano a Putin y de su reunión de dos horas de ellos dos solos a puerta cerrada -sólo con la presencia de los dos traductores-.

Más tarde, en una rueda de prensa conjunta, ambos mandatarios subrayaron que el inicio de su diálogo es el primer paso para mejorar la relación de las dos potencias y recuperar, en palabras de Putin, "un nivel aceptable de confianza".

Así, a su juicio, las dos horas de conversación privada con Putin y dos más de debate con sus respectivos equipos pusieron los cimientos de una nueva cooperación para hacer frente a desafíos globales como la lucha contra el terrorismo o la reducción de las armas nucleares.

Putin quería un triunfo de Trump

Putin admitió que quería que Trump ganara los comicios, porque durante la campaña electoral dijo que quería normalizar las relaciones de Estados Unidos con su país. Pero negó rotundamente que su Gobierno interfiriera en el proceso electoral estadounidense. "Nunca lo hemos hecho y no tenemos ninguna intención de hacerlo", aseguró el líder ruso.

Trump explicó que hablaron "mucho rato" al respecto y dejó entender que se cree las palabras de Putin.

De hecho, incluso cuestionó a sus agencias de inteligencia que afirman tener pruebas de la intervención de los rusos. "Dicen que Rusia interfirió; Putin dice que no. Y no veo por qué debería haber hecho ", afirmó.

Los dos mandatarios también negaron que hubiera "colusión" entre ellos en los comicios de 2016. Por el momento, la investigación del Russiagate sólo ha imputado rusos o entidades rusas que intervinieron en las elecciones norteamericanas para "favorecer a Trump" y "perjudicar" su rival, Hillary Clinton.

Y, por tanto, aún no se ha demostrado una cooperación entre el equipo electoral de Trump con el Kremlin.

El presidente estadounidense insistió una vez más que su victoria fue clara, aseguró que la investigación Russiagate dirigida por el fiscal especial Robert Mueller es un "desastre para el país" y volvió a pedir el porqué de la desaparición de 33.000 correos electrónicos de Clinton.

En sus palabras, pues, no hubo ninguna condena a Putin por la interferencia rusa en el proceso electoral de su país, que, según sus servicios secretos, es probada.

Trump ni siquiera le hizo una pequeña reprensión como la que le hizo el presidente francés, Emmanuel Macron, en el Elíseo.

Entonces, el líder francés acusó a los medios estatales rusos de difundir "propaganda y mentiras". El varapalo de Trump a sus servicios de inteligencia -que no es la primera- provocó una tormenta política en Washington. Las críticas le cayeron por todos los lados. "La conferencia de prensa de hoy en Helsinki ha sido una de las presentaciones más vergonzosas de un mandatario de los Estados Unidos de América en toda la historia", dijo el congresista republicano John McCain.

Diferencias sobre Ucrania

Con relación a Crimea, Putin afirmó que ambos países mantienen diferencias, ya que "EEUU consideran ilegal la anexión y Rusia la defiende porque hubo un referéndum". Pero en lo que sí estuvieron de acuerdo es continuar su "cooperación" en Siria para encontrar una salida humanitaria a la crisis de refugiados. También se mostraron abiertos a cooperar en temas como la regulación de los mercados energéticos y continuar pactando una reducción de sus armas nucleares.

Los dos países, como dijo UMP, tienen el 90% de este arsenal.

Sin embargo, no se anunció ningún gran acuerdo ni se hizo una declaración conjunta sobre las cuestiones que discutieron. Eso sí, prometieron que seguirán hablando.

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