Un hecho insólito ha ocurrido este 18 de marzo. Por primera vez en la historia de la iglesia todos los obispos de un país presentan la renuncia por estar involucrados en casos de abuso infantil. El Papa Francisco tiene ahora la decisión de revisar la culpabilidad de cada obispo y negar la renuncia a alguno o expulsar a los 34. Un momento sin precedentes en la historia de la Iglesia Católica en uno de los países de América Latina en donde la fe y la desconfianza a la institución religiosa es la más alta.

Solo el 44% de la población se considera creyente. Para muchos esto representa el primer paso en la lucha contra los abusos infantiles por parte del clero.

La reunión en la Santa Sede

Durante tres días el Papa sostuvo una reunión en el Vaticano para tratar los casos de abusos en Chile. Los casos principales guardaban relación directa con el obispo Juan Barros, quien es acusado de encubrir al sacerdote Fernando Karadima. Este sacerdote de la época de Pinochet presuntamente cometió abusos contra menores durante la década de 1970 y 1980.

Los casos presentaron errores en la gestión de la investigación, al parecer intentando encubrir al sacerdote Karadima.

En su reciente visita a Chile el papa Francisco se encontró con un escenario hostil en donde muchos chilenos exigían justicia y una investigación exhaustiva sobre los casos. Ya en 2015 cuando Juan Barros asumió su cargo de obispo en Osorno muchas personas se vistieron de negro en señal de protesta por el nombramiento.

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Historias

Sin embargo, a pesar de esto el Papa Francisco defendió a capa y espada al obispo, indicando que nadie tenía pruebas fehacientes. Lo cierto es que el pontífice cambió de parecer y ordenó una investigación exhaustiva al arzobispo maltés, Charles Scicluna.

En la primera reunión en la Santa Sede el Papa les entregó a los obispos un documento de 2000 páginas con las conclusiones finales del arzobispo maltés.

En donde él criticaba abiertamente el abuso de poder y encubrimiento sobre los casos. Estos se calificaron de manera superficial, algunas ni siquiera se investigaron, en muchas se presionó a los que llevaban las investigaciones y se destruyó varios documentos que evidenciaban los delitos. Estas duras palabras obligo a los 34 obispos de Chile a dimitir y pedir perdón a las víctimas.

Lo que opinan las víctimas

Las víctimas aprobaron el gesto.

Juan Carlos Cruz, una de los afectados, escribió en twitter que hoy la historia cambiaba. Agradeció la investigación y la renuncia de los obispos a los cuales considera corruptos y mafiosos. Por su parte, José Andrés Murillo, otra de las víctimas, exigió la expulsión de todos los obispos por los delitos cometidos.

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