Karlos Arguiñano está de enhorabuena tras sus más de 32 años entreteniendo a la audiencia frente a los fogones. Y es que le acaban de conceder el Premio Nacional de Televisión 2021. Un galardón que le llega a punto de cumplir 73 años y con la perspectiva de estar en la pequeña pantalla mucho tiempo más. Sus Recetas sencillas y su constancia le han llevado a contar con más de 6.500 programas grabados a sus espaldas.

Datos y cifras difíciles de superar. Y es que con su humor y su carisma ha sabido conquistar y mantener a un público fiel. Y aunque todos los premios son siempre bien recibidos, para Karlos Arguiñano este es un poco más especial.

"Reconoce mi labor como cocinero y como comunicador", ha sentenciado, orgulloso de su labor.

Karlos Arguiñano recibe una llamada sorpresa

El cocinero vasco ha querido comentar que recibió la llamada de José Manuel Rodríguez Uribes, ministro de Cultura, mientras conducía. Le respondió activando el manos libres y, agradecido, escuchó como el propio ministro le explicada que era un premio más que merecido y que no podía estar más de acuerdo con los que se lo han concedido.

Y es que Karlos Arguiñano lleva en televisión desde el año 1989, cuando comenzó su andadura mediática a través de la autonómica vasca Euskal Telebista. Dos años después, ya daba su salto a Televisión Española y su rostro se convertía en uno de los más reconocibles a nivel nacional.

Más de cincuenta años al frente de los fogones

Karlos Arguiñano ha pasado por todos los canales de televisión habidos y por haber, pero siempre ha sido capaz de mantener su esencia. Un recorrido que él agradece de forma muy especial, porque, como todos, también ha tenido rachas complicadas. Por ejemplo, asegura que la tele, en un momento en el atravesaba una mala situación económica, le permitió "pagar todas las deudas" y respirar tranquilo.

Un medio que nunca le ha dado la espalda, porque ha sabido dejar a un lado al personaje para ser simplemente un tipo natural y campechano.

Todo ello le ha permitido contar en todo momento con el aplauso y el cariño de una audiencia que le sigue esperando día a día para escuchar y ver sus últimas recetas.

Arguiñano, con más de cincuenta años como chef, es consciente de que el hecho de salir en la pequeña pantalla no le hace "mejor que nadie". Agrega que una de las claves que le ha permitido seguir en pie ha sido el hecho de que, cuando ha metido la pata, siempre ha sabido "pedir perdón".

Arguiñano y la estrella Michelin que sigue doliendo

Karlos Arguiñano ha sabido llenar un hueco fundamental en las sobremesas. Ha obviado las grandes recetas y las elaboraciones imposibles para centrarse en lo tradicional de cada día: un buen marmitako o unas estupendas croquetas. Además, el cocinero es consciente de que su popularidad y el cariño del público fueron los responsables de que la estrella Michelin que le otorgaron allá por 1985 le fuese arrebatada.

Y es que Karlos lo tiene claro: "En esta vida, o das pena o das envidia". Y él siempre reitera lo mismo: "Yo prefiero dar envidia". Porque, al fin y al cabo, no hay nada más importante que serle fiel a los propios principios. Y para el chef vasco no hay nada más importante que el caluroso aplauso que sigue recibiendo por parte de la audiencia.

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