Llegó para quedarse, al menos un tiempo. Pasó de ser un completo desconocido a formar parte del vocabulario diario de la gente. Del día a día. Cambió los vermuts al Sol, los aperitivos y el tardeo por la vida social en casa. Todo en casa. El statu quo de todo un país evolucionó tan solo en unos días por una palabra, por un virus declarado pandemia mundial: el Coronavirus.

Hoy, camino del pico del virus, el sofá ha sustituido a la barra de bar, a la terraza en la plaza del barrio, a la mesa de postín en el restaurante para el que se había ahorrado durante semanas. Pero todo eso volverá, y mientras tanto, el sector gastronómico se ha puesto las pilas y está dando una lección al mundo, apelando a su esencia más pura: su aspecto social, humano.

Despensas para los más vulnerables

Al heroísmo de los médicos y personal sanitario que está en primera línea de combate se han unido el de nombres propios dentro de la gastronomía. Personas detrás de proyectos acostumbrados a cierto status social pero también a hacer felices a la gente. Y esto lo que están persiguiendo estos días nombres como el de Víctor Barrio, que ha cambiado el contexto del Restaurante A'Barra (perteneciente al grupo Álbora) por la parroquia de San Juan de Dios.

Del exclusivo barrio de Salamanca a una de las zonas más deprimidas de Madrid: el Pozo del Tío Raimundo. "Todo empezó con el cierre que el Estado nos obligó a realizar. El padre Gonzalo, que engloba todas las necesidades de la Iglesia tanto católica como evangélica en el sur de Madrid, nos propuso llevar nuestro stock perecedero a su Iglesia.

Nos pusimos en contacto con nuestros proveedores habituales y se unieron al instante", cuenta Víctor, responsable de repartir todo ese stock a la parroquia".

Gastronomía solidaria

Son los otros héroes. Empresarios que han entendido desde el minuto uno que, a la hora de sentarnos a la mesa, el disfrute se deberá siempre a ese derecho básico llamado alimentación.

Cristina Oria, chef y empresaria gastronómica, está alimentando estos días a los médicos y personal sanitario de Ifema. "Yo le ofrecí al Ayuntamiento toda la logística de mesas de mi catering y lo que era una iniciativa pequeña de llevar el picoteo diario para sanitarios, fue creciendo gracias a Instagram. Hoy estamos canalizando ayuda de grandes empresas a Ifema, 50.000 botellas de agua, batidos para los enfermos...

etc. A esto se han unido iniciativas de particulares de forma paralela, por lo que hemos creado un crowdfunding", explica esta chef y empresaria.

Hacer la compra: pensar a nivel local y actuar a nivel global

Salir al supermercado: un momento que ha pasado de ser un acto casi banal a estar en el epicentro de la atención ciudadana. Casi un hito en las salidas semanales o quincenales de casa, en algunos casos. "Hay que tirar de nevera y despensa", dice Cristina Oria, en un contexto en el que las personas mayores que viven solas están generando una ola solidaria entre sus vecinos más cercanos.

El pico del virus está generando otras "cimas" paralelas. Conforme avanzan los días en el calendario, también lo hacen los actos solidarios, la concienciación con quedarse en casa y sobre todo la esperanza en unas cifras que reflejen que España y el mundo volverán poco a poco a sacar sus terrazas, a ver el Sol.

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