Las lentes de contacto, conocidas como lentillas son prótesis transparentes con forma de discos que se llevan “en contacto” con los ojos para facilitar y corregir nuestra visión en los casos hipermetropía, miopía y astigmatismo (errores de refracción). Estás prótesis se colocan específicamente sobre la córnea, en la parte anterior del ojo.

Las lentillas son más pequeñas que las gafas y se moldean a nuestro ojo y, por lo tanto, se mueven a la par con él. Sin embargo, ambas funciona de manera muy similar: enfocan y refractan la luz, con la finalidad de aclarar nuestra visión.

Existen dos tipos de lentillas: duras y blanda

Las duras son de apariencia rígida y tienden a ser de menor tamaño que el de las blandas, pueden corregir defectos como la miopía, hipermetropía y astigmatismo; son muy fáciles de usar, pero adaptarnos a ellas suele tomar más tiempo. Por su parte, las blandas se deben conservar en líquido, se toleran mucho más rápido y corrigen miopía, hipermetropía y casos leves de astigmatismos.

Si es la primera vez que usas lentillas, quizá te resulte un poco complicado adaptarte a ellas. Sin embargo, pronto te olvidarás de que las llevas puestas. Sigue nuestros Consejos y evitarás posibles complicaciones.

¿Qué cuidados debes tener con tus lentillas?

El cuidado dependerá del tipo de lentilla. Las duras requieren de una limpieza diaria y desafección frecuente, mientras que las blandas deben mantenerse en líquido y see desinfectadas periódicamente.

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Algunos consejos para preservar tus lentillas son:

- Lava y seca bien tus manos antes de manipular tus lentillas.

- Si son blandas, consulta a tu médico el tipo de líquido que debes usar tanto para limpiarlas, como para dejarlas en reposo.

- No te estrujes los ojos esto puede pasarle bacterias a tus lentillas.

- Fija hábitos de limpieza (recomendamos poner una alarma que te recuerde realizarles el aseo correspondiente).

Con el paso del tiempo, tu película lagrimal puede acumularse en tus lentes y causar irritación y un efecto de nubosidad en la visión.

- Renuévalas según la recomendación de tu oftalmólogo (mensual, semanal o diario). Marca, en la caja, la fecha en la que abriste el paquete de lentillas.

- Si tus lentillas se han ensuciado lava y seca bien tus manos, luego, muévelas a un lado y regrésalas de nuevo al centro.

- Guárdalas en su estuche, y no, en algún otro contenedor.

- Nunca las enjuagues con agua común, ni jabón.

Complicaciones

Debido a que las lentes están contacto con nuestros ojos, pueden presentarse ciertas complicaciones durante su uso. A continuación, te presentamos algunas de ellas:

- Intolerancia causada por hipersensibilidad.

- Poca producción de lágrimas, lo que conlleva a la sequedad del ojo.

- Reacciones tóxicas.

- Inflamación e infección de la córnea.

- Reacciones metabólicas.

- Dificultad para mover nuestros ojos.

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