Por muy descabellado e irónico que nos pueda parecer las dulces e inocentonas manzanas, contienen cianuro en sus semillas y también este se encuentra en pequeñas dosis en otros alimentos que consumimos a diario sin saberlo, como nueces, habichuelas, melocotones, entre otros...

Químicamente, el cianuro es el término general para los productos químicos que contienen un grupo ciano (triple enlace carbono y nitrógeno con la fórmula química CN).

Es un veneno potencialmente letal porque provoca que las células de los centros respiratorios no puedan aprovechar el oxígeno del torrente sanguíneo, desembocando un cambio en el metabolismo a nivel celular de aeróbico a anaeróbico. Nuestro organismo sufre una violenta crisis, acompañada de parálisis respiratoria, convulsiones y midriasis (aumento del diámetro de la pupila) que pueden acabar en paro cardíaco.

Literalmente una desesperante muerte horrible...

Había una vez, una manzana venenosa...

Cuando aún era inocente (y seguro que no he sido la única) creía que si ingería accidentalmente las semillas de las frutas, crecería un árbol en mi estómago, desgarrando mi ser desde el interior (típicas paranoias de la infancia); pero lo único realmente curioso del fenómeno de tragar semillas de manzana que llegó a pasarme en mi vida, es que tal cual entraban a mi organismo al tragarlas, exactamente igual salían después de un tour turístico por mis intestinos.

Las capas que recubren las semillas, las protegen del cóctel de jugos ácidos de nuestro sistema gástrico, por lo que no da cabida a que escape el cianuro que esta en su interior. Para lograr un intento de intoxicación habría que triturar las semillas antes de su ingesta...

Muy difícil para que sean nocivas

Aunque, como tengo una mentecilla algo psicópata, llegué a reflexionar: ¿cuánto cianuro es necesario para tener efectos negativos en la salud, y que cantidad de semillitas son necesarias para lograr dichos miligramos?

Pero... no quiero ser la autora intelectual indirecta de mentes tan perturbadas como la mía, así que sólo acotaré: hay que coleccionar muchas para que lleguen a tener un efecto nocivo en el organismo. La Reina Malvada que envidiaba a Blancanieves le resultó la actuación y los hechizos para cambiar su apariencia, pero reprobó química. de lo contrario, el final habría sido una feliz historia de necrofilia.

Sin embargo, si a alguien se le está ocurriendo algún plan maquiavélico para acabar con sus enemigos o la Blancanieves de su cuento personal, les reitero que es hora de empezar a comprar muchas manzanas y comenzar a recolectar las semillas; nunca se sabe cuando sea conveniente dar un té de semillas de manzana para los nervios...

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