Qué bien les viene a algunas personas tomarse una bebida fresquita en verano. Nada de fresquita, recién sacada del congelador. ¿Crees que una Cerveza artesanal funcionaría congelada? En este artículo te explicaré algunas nociones acerca de la cerveza congelada, y por qué deberías tener en cuenta este proceso de congelación cuando vayas a realizar tu próxima ingesta recomendable de alcohol.

¿Por qué una cerveza se congela?

Dirás que es obvio que algo se congele si las temperaturas bajan. Pero es por lo aguada que esté esa cerveza. La cerveza que se consume en el mercado está compuesta principalmente por una gran cantidad de agua, azúcar, alcohol y demás ingredientes extra que se precisen en el proceso de elaboración.

De ahí, que una cerveza, por su alto contenido en agua, se congele si dejas la cerveza en el congelador durante mucho tiempo.

¿Y qué pasa con las cervezas artesanales?

Sí, las artesanales no tienen esa cantidad extraordinaria de agua. Ésa es la principal razón por la que no vas a ver esa congelación en tus anuncios [VIDEO] de cerveza. Lo siento, la artesanal no va por esos derroteros. Es artesanal, ¿you know?

¿Qué sucede cuando se congela una cerveza?

Las moléculas de ese agua tan necesaria que desearías no tener en tu cerveza, forman cristales de hielo. De hecho, todo lo que no sea agua estará en forma líquida en tu cerveza. Lo demás se habrá congelado. Si te gusta beber alcohol, está en la parte descongelada, si te sirve de consuelo saberlo. Pero jamás busques consuelo en la bebida. ¡Ni en la comida! Hay que tener hábitos saludables.

¿Y si congelo y descongelo rápidamente la cerveza? ¿Soy un genio?

Sí, un genio en remojo. Además de tener una bebida con una mayor cantidad de agua, cosas que tiene la descongelación, tendrás una bebida sin gas disipada. Al cambiar de temperatura con demasiada rapidez, tendrás todas las papeletas para ver en exclusiva cómo tu querida bebida se rompe o explota. Quedaros con esta advertencia. Reinventar la rueda no merece la pena si no sabes qué estás haciendo.

Una cerveza tiene que servirse con una temperatura de entre 3 y 13 grados centígrados o celsius, aunque hay variedades de cervezas para todos los gustos y cada cerveza tiene su punto. Si está demasiado fría, tus papilas gustativas no disfrutarán del sabor, y si está demasiado caliente, la cerveza tendrá un sabor y textura bastante diferentes a los originales. ¡Compra cerveza artesanal, leñe!