Investigadores de todas partes del mundo continúan su labor afanosamente, para revelar todos los pormenores del virus que ha detenido en buena parte al planeta, el COVID-19. Tiene un tiempo circulando la hipótesis, de que el tipo de sangre podría influir en la forma como el organismo reacciona al contagio de SARS-CoV-2. Hasta el momento, existen dos investigaciones que así lo señalan.

Estos estudios se encuentran avalados por la Sociedad Americana de Hematología, los cuales fueron divulgados por el sitio web Blood Advances. Allí se asegura que, si una persona que tenga el grupo sanguíneo “O” es contagiada, puede presentar un peligro reducido de infección por COVID-19 y una disminuida posibilidad de evolucionar a un pronóstico reservado, comprendiendo las vísceras.

Los científicos aseguran desconocer las razones de este comportamiento del virus, de manera que continúa el estudio.

Ser del grupo "0" no protege del virus

Por su parte, el doctor Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), ha asegurado que poseer el tipo sanguíneo “O” no resguarda del COVID-19, sino que sencillamente disminuye el peligro de enfermarse. Esta posición corrobora lo que sustentan otros especialistas, quienes advierten que este descubrimiento, no quiere decir que las personas con este grupo sanguíneo se pueden infectar sin que las vaya a impactar, porque intervienen distintos elementos como: la edad, obesidad, hipertensión y la carga vírica.

Debate sobre el fenómeno

En el mundo científico hay una fuerte discusión en relación a la influencia de este elemento y admiten que se requiere llevar a cabo más estudios para procurar comprender debidamente el porqué sucede este fenómeno y qué efectos puede traer a los pacientes.

Se presume que una de las claves por la que el tipo sanguíneo “O” es más fuerte ante el Coronavirus es que ese tipo de sangre tenga anticuerpos llamados Isoaglutinina, quienes evitan la fijación del virus.

En cuanto a la dinámica de los estudios, se cotejaron las informaciones del archivo sanitario de Dinamarca con 473 mil personas aproximadamente, las cuales accedieron a las pruebas de Covid-19.

Asimismo, se usaron datos de un equipo de control constituido por más de 2,2 millones de individuos de la población general. Entre los que presentaron Covid-19 positivos, se hallaron menos personas con el grupo sanguíneo “O” y mayor cantidad de individuos con los tipos A, B, y AB. En relación a si se detectó cierta diferencia entre los grupos de sangre A, B y AB, la investigación corroboró que su reacción ante el COVID-19 es bastante parecida con escasa diferencia.

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