La sonda de la NASA, Opportunity, es un aparato bien hecho. Tanto que lleva algo más de 14 años funcionando sobre Marte, cuando su vida estimada y su misión primigenia se estimada en meses. Ahora le toca una nueva prueba de resistencia: un potente tormenta de arena. El escenario de catastrófico, debido a la gran amplitud de la misma. Lleva activa desde el pasado 30 de mayo y ocupa una cuarta parte del planeta.

Su opacidad es tal que ha ocultado el sol completamente en un área mayor que todos los EEUU. La arena levantada puede cubrir la sonda y la opacidad le niegan su principal fuente de energía: la luz solar.

Marte, un planeta difícil

El lugar donde se encuentra Opportunity se denomina Valle de la Perseverancia, un adjetivo que le viene de perlas al ingenio espacial.

Y que los científicos esperan que defina su futuro. Marte es un planeta difícil donde, cada poco, se dan poderosas tormentas de arena. Esta puede cubrir la sonda, podría introducirse por alguna parte y dañarla, además de taparle el necesario sol.

Otro problema es la temperatura. A pesar que el verano se acerca, la superficie donde aguanta el rover se encuentra en torno a los -30º. El límite señalado para la supervivencia mecánica se encuentra en torno a los -40º.

Hay una posibilidad que se presenta favorable, dentro de lo malo, y es que la propia tormenta protege a la sonda de temperaturas menores y la mantiene estable.

El pronóstico acerca del tiempo es inestable y la faz de Marte ya se muestra diferente, tapada en parte por la arena en suspensión. Tal cambio, iniciado el 30 de mayo, es visible incluso para los astrónomos aficionados. Hay que esperar a que termine y ver si el sistema de Opportunity ha resistido y puede reiniciar las transmisiones y el envío de datos y fotografías.

El día a día de una sonda sorprendente

La sonda tiene una gemela, la Spirit, situada a kilómetros de ella. Los datos que ambos rover generan pueden ser consultados, de forma pública, gracias a una página monográfica de la NASA y una cuenta de Twitter, seguida por más de 440 millones de usuarios. El tuit fijado, desde la semana pasada, es el que advierte de la tormenta marciana y el apagado de todos los sistemas.

Así se protegen los instrumentos que aún funcionan. Un reloj interno reactiva el sistema cada cierto tiempo para escanearlo y diagnosticarlo. Unos calentadores de plutonio aportan el calor suficiente para la resistencia en las condiciones marcianas. Pero la luz del sol es clave para las baterías y la continuación de la misión.

La NASA sigue expectante el desarrollo de la tormenta y, por lo pronto, confía en el aguante de su rover.

Aunque lleve 14 años de funcionamiento “no esperado”, siempre se espera un poco más. Sobre todo de este rover, que fue el que aportó los datos para hablar, con toda certeza, de la presencia de agua en Marte.

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