Sorprendentemente, #Catalunya Caixa ya no existe como Banco independiente, y ha pasado al entramado de #BBVA. Hace 25 años, era un Banco potente y tenía anuncios espectaculares en la TV catalana.

Pero lo que ha dado que hablar en Catalunya es lo cuentan el periodista Iu Forn en su columna del diario catalán online El Nacional: Un entierro de cuarta categoría para Caixa Catalunya, y la bloguera Soledat Balaguer, en su blog de Vilaweb: Catalunya Caixa, un calvario surrealista.

Forn cuenta que una amiga estuvo varios días sin poder acceder a su cuenta bancaria en Catalunya Caixa desde que fue absorbida por el BBVA. “Hace cinco días y medio que intenta entrar en su cuenta.

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Sin éxito. El lunes por la mañana, a primera hora, estuvo 70 minutos colgada del teléfono intentando hablar con el Servicio de Atención al Cliente”. Tampoco funcionó. Eso para empezar.

Contaba luego que ella descubrió que 2 sucursales de Catalunya Caixa habían sido cerradas, con un papelito pegado en la puerta diciendo la nueva dirección, y que su cajero automático “simplemente está apagado”. Luego descubrió que automáticamente era clienta del BBVA, porque tenía una cuenta en Caixa Manlleu, que luego fue absorbido por otros bancos hasta llegar al que patrocina la Liga de fútbol de Primera División.

Para colmo, no podía acceder a su cuenta, ni por la web de BBVA ni por la antigua de Catalunya Caixa. No puede saber si le han hecho un importante ingreso, tiene “una cuenta fantasma”.

Los internautas que leyeron el artículo dieron otra información: no tuvieron problemas con acceder a su cuenta, ya con el Banco cambiado, y criticaron a Forn por el tono del mismo.

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Incluso pudieron reconfigurarla en la opción en catalán del BBVA.

Soledat Balaguer da su versión del asunto, no muy distinta que la de Forn: consultó a Mariona, una trabajadora del Banco, ya que el asunto era demasiado confuso para ella, sobre todo después de recibir larguísimas cartas del Banco explicando cómo serían los cambios. “Mira, me dicen (de la central) que ni ellos mismos saben cómo va esto". Les habían advertido en las cartas que las sucursales de Catalunya Caixa cerrarían y la web inoperativa durante cuatro días y luego se arreglaría todo.

Luego se encontró con que las tarjetas de ambos Bancos tenían el mismo saldo, y le hacía temer que “si a fin de mes me cobrarán dos veces las entradas a los espectáculos de Temporada Alta que compré la semana pasada, con mi tarjeta, no con la tarjeta fantasma, se entiende”.

Y para que sea más surrealista, Balaguer se encuentra que en la web le dicen que tiene un préstamo pendiente de devolución. “¡Yo no tengo ningún préstamo!”, dice alarmada.

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“Os aseguro que ponía que el próximo recibo era de 0 € y que me lo cobrarían el 30 de noviembre de 1899”. Tuvo que buscarse otro “consultor personal”, pues su amiga Mariona había desaparecido. Y la web del BBVA no parecía tener en cuenta a los “antiguos clientes de Catalunya Caixa”, o costaba encontrar el apartado dedicado a ellos.

Aquí hay testimonios del caos de este cambio, críticos con cómo se ha tratado a las Cajas absorbidas. Una empleada absorbida de Catalunya Caixa al BBVA explicaba su odisea laboral: “Estamos colapsados. Llevo 3 días sin comer ni beber, trabajando de 8 a 18 horas, insomnio por los nervios que tengo, resolviendo incidencias con un programa anticuado que casi no sé cómo funciona, mientras aguanto los insultos de clientes enfadados y otros me animan, a los que agradezco su paciencia”.