Es un gran alivio despertarse por las mañanas y sentirnos conectados con mayor eficiencia, todo el tiempo. En este mundo votamos por una vida con mejor comodidad tecnológica. Hay sentimientos que la propia tecnología no puede crear, por ejemplo el asombro de un niño ante el descubrimiento de la naturaleza no de un universo digital, sino la admiración del reino animal y vegetal que se muestra a diario ante todos nosotros y que de alguna manera hemos olvidado –. La experiencia del ser humano se está limitando a una interacción continúa del móvil, porque hasta la convivencia con otras personas, está confinada al frío dispositivo.

El navegar por la red puede llevarte horas –si es que no estas laborando – cuando es por pura y simple diversión. Quizá es una de las actividades –fuera del juego común – que contiene todas las herramientas que un individuo puede necesitar, tanto para el entretenimiento, como para incorporarlas al trabajo y a la investigación. No todo lo que encontramos en Internet es completamente verdadero, aun es indispensable realizar una búsqueda confiable en los libros y en otras fuentes confiables. El rico mundo de la red es increíble, pero también puede acércanos a una era de oscurantismo difícil de discernir.

Ampliando el rango de señal

La red social más “autosustentable del planeta” en cuestión a la comunicación, busca rescatar a toda costa la confiabilidad de las personas.

Sin embargo, tras la frase, a tiempos desesperados, medidas desesperadas, no le ha funcionado del todo bien llevar a cabo estas acciones. Y es que los productos y servicios que han ido presentando desde los escándalos y las consecutivas audiencias del señor Zuckerberg, no son precisamente estrategias para salvaguardar la poca confianza de los usuarios que aún no abandonan del todo la red social.

Y es que Facebook busca mantenerse a la vanguardia encarecidamente, sin pensar en las consecuencias en el rango de su señal desesperada.

Un plan codicioso pero demasiado ambiguo

El proyecto Aquila fue penosamente deshabilitado, para que personas mucho más competentes pudieran desarrollar este sueño ambicioso de la conectividad a gran escala.

Este programa tenía como objetivo la construcción de drones, los cuales, se desplazarían en áreas alejadas para facilitar la señal de Internet a otras personas dentro de esas inhóspitas regiones. El resultado actual fue penoso, ya que tuvieron que dejar el diseño y la configuración de estos prototipos, en manos de maestros de la industria aeroespacial. En un futuro no muy lejano esperamos que puedan cumplir con las disposiciones requeridas, para que otros usuarios también puedan comunicarse con mayor facilidad.

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