La libertad de expresión, hablada, escrita –y sobre todo plasmada en el arte gráfico, embelleciendo nuestras reflexiones y la de otros – no tiene precio. En las distintas formas que el ser humano ha utilizado, para exponer sus ideas, se ha visto involucrada la imaginación, el coraje y la valentía de vivir. El razonamiento se ha dispersado un poco en la actualidad, seguimos a merced del teclado y el clic, apartando a la reflexión que acompaña a nuestra humanidad.

Adoptamos la demencia virtual porque es tendencia, y la naturaleza de la creación, dentro de la propia concepción de la inteligencia, muere de a poco. Una vez que solo queden las luminarias del sol y la luna, podremos ver más allá de las estrellas, en esa pantalla oscura que conforma el cielo, que existimos sin filtros y sin saturaciones de color artificial. Para entonces ya no habrá quien matifique –excuse – la belleza de nuestros errores, simplemente ser humanos.

El dibujo de nuestras fantasías, dio la vuelta al mundo –en 8 minutos –. Nos convertimos en internautas, buscando debajo de arrecifes alfa numéricos, una solución efímera, para seres orgánicos. No somos una vaga representación virtual, nosotros representamos el infinito y los sueños que la palabra comparte. ¿Qué lugar queda para soñar sin interferencia? La luz del móvil afecta el sueño, largas horas leyendo frente al ordenador afectan la vista. ¿Interactuar con una inteligencia artificial, puede afectar nuestra capacidad de abstracción individual?

Argumentación sólida por parte de una máquina

Las actuales demostraciones de varias inteligencias artificiales – A.I – sin duda han agitado al mundo entero y sobre todo a sus creadores. Esta exposición de actividades podría ser un truco publicitario, o bien para enviar un mensaje a la competencia, y de alguna forma aumentar las ventas con mayor ahínco, sobre su producto o servicio. El enfrentamiento reciente entre una máquina y una persona, origina una vez la controversia, sobre el choque tecnológico y la habilidad humana.

Debatiendo “justamente” en ambos lados de la balanza

El Project Debater de IBM, compitió el pasado lunes con la campeona de debate – Noa Ovadia, Israel 2016 –. Asimismo ambos contendientes – máquina y ser humano no recibieron conocimientos extras, sobre la temática, para iniciar la batalla con las mismas ventajas y desventajas. Cabe mencionar que la máquina, no tenía conexión a Internet. Obtuvo toda la información de un banco de datos, elegidos por expertos de IBM.

El Project Debater, fue participante de dos debates, reiterando varias veces la misma cadena argumentativa, cambiando palabras, reconfigurando frases, a su vez toda esta sucesión de eventos curiosos, fue consecuencia de información en completo desorden, que se introdujo al sistema.

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