El mundo en línea nos proporcionó cambios antes impensables hasta hace poco más de veinte años. Tener un móvil apto a hacer videollamadas, realizar transacciones bancarias, buscar itinerarios casa-trabajo e incluso hacer peticiones para una cita con el médico de cabecera ya forma parte de nuestro cotidiano.

Son innumerables las ventajas que hemos obtenido a lo largo de los últimos años en todas las áreas sociales, y todo indica que los avances no van a dejar de surgir también para la sanidad.

Cambios tecnológicos

No hace mucho dependíamos de una burocracia tal como cualquier repartición pública para poder consultar con un especialista.

Hoy ya se puede pedir una cita a través de una aplicación del móvil, por ejemplo. Existen otras situaciones donde la transformación digital también está presente como en las aplicaciones con "servicios médicos de atención a urgencias disponibles 24 horas al día".

Sin embargo, pese a esos pequeños caprichos, nada se acerca a lo qué está para venir y lo que puede cambiar de vez la forma cómo funcionará la relación entre pacientes, personal sanitario y hospital.

Transformación digital

La transformación digital en el ámbito hospitalario ya recibe muchas inversiones por parte de las empresas tecnológicas. Ya a partir de este año quiere empezar - en los EEUU -, a través de Microsoft™, a fraguar sus primeros resultados, poniendo en marcha la dicha nueva revolución digital en los hospitales, tras las ya implementadas historias clínicas electrónicas, - la transmisión del historial personal, clínico y terapéutico del paciente para la nube.

Esto se daría a través de una red interconectada de aplicaciones para todo lo imaginable. Ya no hay marcha atrás: va a ganar el paciente, el personal sanitario, los administradores e incluso los investigadores que podrán acceder de forma facilitada informaciones que antes podrían llevar meses.

¿Aportará la nube más transparencia en la medicina?

La ventaja está en que, de forma instantánea, el paciente ingresado y los familiares podrán estar siguiendo su evolución clínica y los fármacos en uso, habilitándose a ayudar al equipo personal y disminuyendo el riesgo de errores sanitarios ya que contarán con la ayuda de softwares capaces de alertarlos.

Además, al médico que sigue a un paciente, también tendrá la gran ventaja de estar al tanto, minuto a minuto, de los signos vitales aunque no esté de cuerpo presente en el hospital.

La transformación digital depende del aval cultural

Obviamente, como todo el cambio, necesitará del respaldo cultural ya que el acceso a la información se podrá dar de forma instantánea y esto puede conllevar inseguridad por parte de los más puristas.

No obstante, la ola tecnológica no se ausentará de dejar sus huellas en la sanidad; pronto o tarde, será una cuestión de tiempo.

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