Es un auténtico infierno, sólo de esta manera se pueden describir los devastadores efectos de los incendios que han provocado al menos 80 muertos en Grecia desde el lunes, cuando varias zonas boscosas se encendieron de manera casi simultánea a pocos kilómetros de Atenas.

La cifra de muertos, sin embargo, podría seguir ascendiendo en las próximas horas: en primer lugar porque hay más de 187 heridos una parte de ellos de gravedad, y en segundo lugar porque hay muchas personas que han desaparecido, la incertidumbre y la confusión reinan en la zona. Además, cientos de personas han perdido su casa. Aunque el departamento de bomberos del país aseguraba tener controlados los pequeños fuegos activos que aún quedaban por la tarde, las autoridades locales querían ser prudentes.

Principalmente porque las altas temperaturas y la poca humedad complicaron durante toda la jornada los trabajos de extinción. Mientras tanto, el gobierno griego declaró tres días de duelo y declaró estado de emergencia en la región del Ática.

Una ola de horror

El lunes un campo nuboso y negro cubría el cielo de Atenas, hacia las once de la mañana. A medida que pasaban las horas se iba explicando el fenómeno, que con cada nueva información crecía en dimensiones. Grecia quemaba por varios lugares a la vez, y lo hacía como prácticamente nadie recordaba. Aviones Canada CL-15 sobrevolaban el puerto del Pireo para intentar apagar los tres focos más feroces de Mate, Kinéta y Rafina. Estas poblaciones flanquean Atenas a pocos kilómetros desde el este y el oeste.

Al mismo tiempo, también se declararon más incendios cerca de Corinto y al sur de Creta.

El fortísimo viento y el gran número de focos, alejados unos de otros, hacían que los servicios de emergencia no llegaran a todo. Y mientras los muertos y los heridos iban aumentando, muchas personas murieron mientras escapaban de las llamas, algunas quedaron atrapadas en los coches, y muchas otras murieron ahogadas cuando se tiraron al mar para refugiarse de un fuego que avanzaba sin ningún tipo de compasión.

Diversas noticias daban una idea de la magnitud de la tragedia, como el descubrimiento de 24 cuerpos calcinados y abrazados en Mate, una población costera y uno de los destinos de veraneo preferidos de los atenienses. En palabras de Sokol Kalichani, antiguo vecino de la localidad, este área también era una zona propensa a la "especulación urbanística y la recalificación de terrenos".

"Los espacios que se han quemado nunca volverán a ser iguales,

Las reacciones políticas tampoco tardaron en llegar. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, apeló a la unidad nacional y aseguró que nadie se quedaría "atrás". Ayer por la tarde el ministerio de Economía desbloqueó una partida extraordinaria de 20 millones de euros para paliar los efectos de la catástrofe natural más importante de la última década. Muchos líderes de la comunidad internacional también mostraron su solidaridad. Zoran Zaev, el primer ministro de Macedonia, un país con el que Grecia ha mantenido un contencioso histórico por su nombre, declaró a través de Twitter que su país daría 100.000 euros para ayudar a los damnificados por los incendios. Por su parte, el gobierno español envió ayer por la mañana dos aviones para ayudar a controlar los incendios.

Una sociedad movilizada

Mientras tanto la población civil se movilizó rápidamente y acudió a las zonas afectadas para intentar ayudar. "Mi amiga y yo hemos ido a Rafina y Nea Mari a llevar comida que habíamos comprado en el supermercado", explicaba Celia Katsaounis, que tiene en esta población costera la segunda residencia. En Atenas diversos colectivos recogieron pomadas y medicinas, así como alimento y dinero.

También se improvisó una plataforma, en forma de Excel online, para que particulares reportaran desde casa si habían perdido algún familiar, también la gente respondió a la llamada de donación de sangre. "Ahora mismo no podemos atender más donantes, por lo que estamos habilitando nuevos espacios y llevando personal de otros centros. Todavía desconocemos la magnitud del problema ", explicaba Christos Varakis, director del Hospital General Elpis, uno de los centros donde se está recogiendo sangre.

"La gente ha quedado muy afectada porque estas poblaciones están muy conectadas con Atenas. Mucha gente vive cerca de aquí y tiene conocidos en la zona ", añadía.

La sorpresa causada por la agresividad de los incendios hizo que se vivieran momentos de caos y confusión. Esto sumado a que muchas de las casas destruidas eran segundas residencias, hizo que muchas personas no supieran qué había pasado con sus amigos y familiares. Los cadáveres que quedaban por identificar se llevaron al hospital del barrio de Goudi, donde muchos ciudadanos rogaban por no encontrar lo que iban a buscar. "Es una situación muy difícil", explicaba una pareja que esperaban una respuesta. En la antesala, una mujer de unos 50 años lloraba y el personal tenía la orden de no hacer declaraciones.

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