El mundo virtual se nos ofrece rico y abundante al introducirnos en espacios gratos a nuestra vista. Un jugador de videojuegos, puede acceder a un universo donde puede convertirse en un luchador, un mago, un arquero y realizar proezas que en la realidad no serían posibles. Trasladarse a estos mundos temáticos, conviene para bajar la tensión del día, para sacar a jugar a nuestro niño interno y divertirnos unas cuantas horas, simplemente siendo alguien más por puro entretenimiento. La tecnología es un flash disruptivo, que ha captado la completa atención del ser humano.

Sin embargo, sumergirse demasiado puede salir contraproducente.

La sociedad hoy en día se ha recompuesto con base en la tecnología, la manera de interacción se ha diversificado, pero también una serie de problemas subvienen con los avances tecnológicos. Las relaciones que compartimos con gente que poco – y algunas ni siquiera – conocemos por las redes sociales, no son nada en comparación con las que tenemos con nuestros seres queridos y amigos más cercanos.

Las disculpas insuficientes

Mark Zuckerberg sigue arrastrando problemas con el embrollo de Cambridge Analytica. Es cierto que Facebook es una de las redes sociales, más cotizada internacionalmente, pero eso podría llegar a cambiar. A raíz de los dimes y diretes sobre la venta de datos, los usuarios siguen temiendo por su privacidad, y aunque el señor Zuckerberg haya ido a comparecer ante el Congreso – EE.UU – todos continúan en la incertidumbre, sobre lo que pasará con el acceso y las condiciones de sus cuentas.

La privacidad se ha convertido en uno de los bienes más preciados en la actualidad, ante el exhibicionismo de las redes y que de alguna forma ha sido responsabilidad de los usuarios, que le han dado poder para que siga creciendo esta marea descontrolada de información – y desinformación – y el sucesivo atraco de datos.

Una región sin Facebook y sin Zuckerberg

Ante la histeria, varias naciones del occidente imponen un cerco de políticas – de privacidad – para mantener segura la información en cualquier plataforma o sitio web. En la otra cara del mundo, Papúa Nueva Guinea, ha decidido proponer acciones extremas ya que bloqueará en su totalidad a Facebook en un lapso aproximado de 4 semanas.

El plan detrás de este movimiento inesperado es para la eliminación de cuentas falsas y para la proyección de una red social propia de la región.