Ser víctima de un secuestro es algo que las personas no esperan tener que vivir, nadie inicia su un día pensando que quizás será objeto de personas violentas. Así que estamos seguros que si te ocurrió algo así ese día pudieron pasar muchas cosas por tu mente pero eso jamás. En los países que presentan altos índices de violencia, las personas adoptan ciertas medidas de seguridad como precauciones debido a los acontecimientos de este tipo en el país donde viven. Todos aquellos que sobreviven a un secuestro inevitablemente padecen consecuencias posteriores al fatal evento que les tomara un tiempo superar y dejar atrás.

La falta de sueño, el no querer comer y el miedo excesivo a salir a la calle; son algunas de las cosas que tendrán que enfrentar no solamente aquellos que vivieron el secuestro, sino además su familia. Juntos tendrán la tarea de poner todo su empeño por superar estos obstáculos que no los dejaran vivir.

Deja de buscar culpables

Las victimas en algunos casos comienzan a sentirse culpables por lo ocurrido y creen que pudieron hacer algo a tiempo por evitarlo. Pensamientos como este genera en la persona una fuerte presión y peso dificultándoles recobrar la tranquilidad. Lo peor de esto es que en nada contribuye a que cambien las cosas ya que no se puede retroceder el tiempo. La mejor recomendación es aceptar lo ocurrido, aprender de los errores que te hicieron vulnerable y corregir todo lo que sea necesario para continuar con tu vida y recuperar el tiempo perdido.

No dejes que el miedo se apodere de ti

El miedo es uno de los principales enemigos de las personas que lamentablemente estuvieron sometidas por otros que amenazaron su vida durante un corto o largo periodo. Cuando las personas finalmente son liberadas entonces comienzan a sentirse presas nuevamente pero esta vez por el temor. Las víctimas suelen aislarse, no salen a la calle y hasta contestar el teléfono les da temor.

Para ellos todos a su alrededor pueden ser sospechosos y por lo tanto van limitando sus relaciones con el mundo exterior. Es importante trabajar ese temor excesivo y no permitir que les quite la oportunidad de vivir.

Retoma tus actividades cotidianas

Es normal que algunos se quieran tomar un tiempo para luego continuar con la rutina, pero asegúrate de que ese tiempo no sea demasiado extendido y que además tenga su final.

La escuela, el trabajo, las relaciones con los amigos y las diferentes actividades que desempeñabas no las debes dejar a un lado, lo que ocurrió en el pasado no tiene porque repetirse y aunque cambies de vivienda o ciudad esfuérzate por retomar las actividades que acostumbrabas y eran parte de tu vida, eso te ayudara a superar más rápido tu estabilidad emocional.

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