Muchos países han iniciado el segundo brote del Coronavirus, un rebrote pocas semanas después de haber sido capaces de controlar la pandemia y cuando todavía no se había iniciado la “nueva normalidad”. Según los expertos, para frenar el contagio de la COVID-19 hay dos medidas fundamentales: aislar a los casos positivos y seguir a todos los contactos con los que han tenido relación los enfermos.

Igualmente, para conseguir controlar la expansión del coronavirus es fundamental limitar el número de reuniones sociales y apostar por el teletrabajo para realizar las tareas laborales. Y nunca hay que olvidar la ecuación de la pandemia: a más incidencia del COVID-19, más personas tendrán que estar en cuarentena.

Controlar la pandemia del coronavirus es posible

Aunque parecía imposible en un primer momento, controlar de forma controlada la expansión del coronavirus es posible siempre y cuando se lleve a cabo la combinación de una serie de medidas: aislar los casos y el rastreo de todos y cada uno de los contactos con una serie de distancias sociales que son moderadas, como puede ser la limitación en el número de reuniones sociales y apostar por el teletrabajo. Así lo ha revelado un nuevo estudio de modelización del coronavirus realizado en Reino Unido y que ha sido publicado en la prestigiosa revista “The Lancet Infectious Diseases”.

Según el equipo de investigadores que se encargaron del estudio, cuánta más incidencia del virus COVID-19, más personas estarán en cuarentena.

Esta simple ecuación será básica para controlar la expansión del coronavirus. Según el estudio, si en un escenario se han diagnosticado 5.000 nuevos casos con síntomas al día, lo más probable es que se tengan que poner en cuarentena a una cifra que va de los 150.000 a los 200.000 contactos, si no tuvo lugar el importante distanciamiento físico, el cual se está volviendo fundamental en esta pandemia.

Un positivo en coronavirus tarda en ser aislado 2,6 días

El objetivo del mencionado estudio era poder identificar no solo aquello que puede controlar la transmisión, de manera teórica, sino también cuáles podrían ser las implicaciones a un nivel práctico de estas mencionadas medidas según el número de personas que estén en cuarentena.

Los autores han querido dejar claro que este modelo se basa en una serie de modelo que son “optimistas, aunque plausibles”, que están directamente relacionados con la eficacia de las pruebas, el aislamiento, el rastreo y la cuarentena. Otro ejemplo del estudio es que se tarda 2,6 días, de media, en aislar un caso positivo con síntomas y la probabilidad de que todos su contactos se pongan en cuarentena es del 90%.

Para evitar la expansión del coronavirus, no se puede confiar en una única medida de salud pública

Adam Kucharski, miembro de la Escuela de Medicina Tropical e Higiene de la ciudad de Londres, explica que estos hallazgos refuerzan el gran número de pruebas que demuestran que no se puede confiar en una única medida de salud pública para poder controlar este tipo de epidemias.

Es muy probable que las estrategias que han tenido éxito a lo largo de estos meses incluyan pruebas de manera intensiva y el rastreo de todos los contactos.

Todo ello complementado con maneras moderadas de distanciamiento a nivel físico, como puede ser la limitación del tamaño de todas las reuniones sociales y del trabajo realizado a distancia, que pueda reducir la transmisión y el número de contactos que tienen que ser rastreados para evitar la expansión del coronavirus y que la pandemia se mantenga descontrolada.

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