Portugal ha decidido endurecer las medidas para acabar con el tabaco y el problema de los restos del cigarro en el suelo. A partir de ahora, Portugal pondrá multas por un máximo de 250 euros por tirar los restos en el suelo en vez de hacerlo en una papelera. Por otro lado, las empresas que se encargan de la fabricación de los cigarrillos van a tener que pagar un impuesto especial en concepto de lo que se conoce como ecotasa.

Las colillas se han convertido en un problema nacional, no solo en Portugal

Normalmente, la colilla de un cigarrillo va a terminar en el suelo, un pequeño residuo que puede parecer inofensivo, pero, a pesar de que no lo parezca, las colillas tienen unas serie de partículas muy perjudiciales que suelen terminar en el suelo, en el mar o en los ríos.

Ante el problema que se ha convertido en un problema nacional, el Parlamento del país ha decidido multar a las personas que tiren las mencionadas colillas al suelo con cantidades económicas que irán entre los 25 y los 250 euros.

Para hacernos una idea, solo en el territorio portugués se tiran una cifra superior a las 7.000 colillas al suelo cada día.

La Comisión de Medio Ambiente del mencionado Parlamento de Portugal ha decidido aprobar esta ley que cuenta, en un primer momento, con el apoyo de todos los partidos políticos que forman parte del Parlamento. Esta nueva ley también multará a aquellas empresas que no coloquen ceniceros en la calles o en sus instalaciones.

En estos casos, las multas irán de los 250 euros a los 1.500 euros.

Estarán obligados a instalar ceniceros en el exterior de sus instalaciones para recoger las colillas de sus empleados o de los ciudadanos que pasen cerca los edificios de oficinas, empresas de restauración o de hostelería, zonas de embarque o las propias universidades, para facilitar que las colillas acaben en una papelera y no en el suelo. Igualmente, se tendrá más control en las zonas abiertas como playas o parques.

La normativa tendrá una moratoria de un año para concienciar e informar a los ciudadanos de los cambios establecidos

La nueva normativa va a entrar en vigor al día siguiente de ser promulgada por el actual presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, o sea, se calcula que entre en vigor el próximo mes de agosto, aunque se intentará llevar a cabo una moratoria de un año para poder realizar la concienciación e informar a los ciudadanos que fuman.

El problema de las colillas es un asunto medioambiental y económico (por el dinero que se gastan las autoridades en la limpieza de los mismos), no solo por los compuestos tóxicos que tienen, sino que también los peces y las aves se pueden llegar a comer las colillas y al final acaban en nuestro estómago en un ciclo que se repite una y otra vez.

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