Siempre surge el interés de todos cuando se habla de trabajar en casa, pero con el mismo interés, aparecen las incertidumbres. Lo normal para la persona que quiera trabajar en casa es cuestionarse, y más, cuando concentrarse es el problema. Usualmente, tenemos todo organizado en casa para poder vivir y no para que sea una oficina. Lo peor es que todo se vuelve complejo cuando se tiene niños pequeños, a pesar de eso, no es imposible salir adelante.

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El asunto está en que no puedes pretender ser padre y tu propio jefe al mismo tiempo.

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Una parte es estar pendiente de los hijos y otra, es la de trabajar en casa. Así se tuviese una habitación especial del tipo despacho en el que la puerta puede cerrarse y que alguien más cuide de los niños, sería extraño que no entrasen a pedir cualquier cosa.

Trabajar en casa implica cuidar de los niños también por más complicado que sea

La sensación empeora si aparte, hay que trabajar en la sala. Claro que el beneficio de ello es poder echarles un ojo a los pequeños mientras juegan o ven la televisión. Como eres tu propio jefe, podrás estar en el computador haciendo las tareas. No obstante, la desventaja es la posibilidad de concentrarse. Por eso, se debe sacar provecho de aquellos instantes en los que estamos libres de estrés porque no sabrás en qué momento pasará de nuevo.

Una de las mejores soluciones en cuanto a concentración es la utilización de audífonos y la buena música. La música resulta un excelente terapéutico en estos casos, ideal para controlar el ruido que hay en la sala. Sí, tienes la visión periférica que no deja de mirar a los pequeños, pero, ya puedes trabajar con menos estrés.

Finalmente, hallar la total paz en un momento concreto logrará incrementar en gran medida la concentración. Claro que, como no sabes cuánto durará, le sacarás el mayor provecho posible. En reiteradas ocasiones buscarás otros momentos donde tus hijos no estén activos, como por ejemplo, durante la madrugada. Trabajar durante la noche es una opción, momento en el que podrás estar tranquilo mientras duermen los angelitos.

Reconocer el momento en que rendirás y en el que aceptarás fallar

En caso de que todo no vaya como lo esperabas y tus hijos no se detienen por nada, es mejor darse un descanso. En reiteradas ocasiones, simplemente no se podrá controlar el escenario. Asimismo, deberás pensar la manera de poder trabajar en casa sin interrupción.

Tener flexibilidad es la clave para trabajar en casa, es allí donde tu “don” de padre surgirá. La programación de cada acción a ejecutar es importante, pero, lo es más cuando eres capaz de cambiarla si un imprevisto aparece. Si tienes el deber de pasear un rato con los niños sin tener más opción, deberás recuperar el trabajo en un hueco de tu día, por ejemplo, después de cenar.

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No terminarás con ese sabor de remordimiento por no trabajar. Siempre hay que pensar en una solución y, si bien no es el escenario perfecto, es bueno ser flexible. Adaptarse al cambio puede significar que el trabajar en casa puede funcionar.