Nadie habla de otra cosa. Aunque nos encontramos en una semana crucial para conocer el devenir de los grupos dentro de la casa con la próxima expulsión y de encontrarnos a las puertas de la repesca del programa que promete dar mucho que hablar en casa, los seguidores de Gran Hermano continúan extasiados por el momentazo que nos ha deparado GH 16 este fin de semana.

Los protagonistas no podían ser otros que dos de los grandes favoritos a hacerse con los 100.000 euros que se embolsará el ganador, hablamos del concursante vasco, Aritz, y del chino, Han, cuya historia, tan bonita como ambigua, se ha confirmado finalmente tras un momento de calentura que ya ha pasado a los anales de la historia del reality decano de la televisión española.

Y es que durante el pasado fin de semana, y como ya hemos podido disfrutar a través del vídeo que está colgado en la página oficial del programa y en las distintas redes sociales de vídeos como Youtube o Vimeo, entre otras, se observa como por primera vez, e instigado por Han, que es quien busca a toda costa este momento, dos chicos se sumergen bajo las sábanas para regalarnos el primer edredoning gay de Gran Hermano.

El hecho en cuestión del que todo el mundo habla comenzó con el asiático entrando en la cama de Han, como suele hacer habitualmente, y poco a poco, tras una charla en tono bajo, y tras las tradicionales caricias y besos por zonas castas, llega un momento en el que Han decide echar la manta por encima de ambos y empezar a tocar a más sitios y a besar a Aritz en la boca en lo que se intuye, dado que los micrófonos estuvieron encendidos en todo momento, es el primer beso en de tornillo de ambos y en el que el vasco se acaba implicando.

Vídeos destacados del día

El sonido no deja lugar a dudas. Hay beso, participan los dos, y además las manos bailan y se mueven por debajo de la sábana en un claro momento de edredoning o calentón que aún afianza más a la pareja conocida como 'los maridos' y sobre los que ha hemos venido informando se conocían antes de entrar en la casa. ¡Larga vida a la relación!